Juanca Romero Hasmen/CRÓNICAS ATLANTES

Hablando de OVNIS

Nueva entrega de la serie de Crónicas Atlantes

Esta semana recuperamos una serie de preguntas que he podido formular en los últimos años a algunos investigadores y autores especializados en esto de los OVNIs y el amplio tejido que envuelve el fenómeno. De alguna manera, y como única intención, busco puntos de vista cualificados para lograr entender un poco más la cuestión ufológica, e intentar que de una vez por todas me cautive un fenómeno que con honestidad, no me enamora, no me gusta, no me transmite gran cosa. ¿Cambiará mi punto de vista al acabar este artículo?... ¿Cambiará el suyo, amigo lector?


Preguntando a PABLO VERGEL, autor de “La incógnita OVNI, metafísica de la ruptura”:

Hemos escuchado miles de veces, hablar de la hipótesis extraterrestre de los ovnis. ¿Existen hipótesis de trabajo más palpables y cercanas a la Ciencia ortodoxa?

-Antes de nada, me gustaría dejar claro que la llamada Hipótesis Extraterrestre, es decir, la idea de que estamos siendo visitados por seres de otras civilizaciones, puede parecer una locura, pero es una idea razonable y una hipótesis legítima, que simplemente está a la espera de poder ser validada empíricamente. El problema de la ufología clásica es que ha sido incapaz hasta ahora de aportar pruebas que refuercen la idea de las visitas interestelares. Sin embargo la “incuestionabilidad” de que el fenómeno existe, de que la gente afirma ver y experimentar ciertas situaciones inexplicables, ha alentado la formulación de otro tipo de hipótesis que van desde lo psicosocial hasta plantear interacciones dimensionales que desafían nuestro conceptos de Espacio y Tiempo.

¿Qué supone para el fenómeno de la ufología, el año 1947?

- Muchos dirán que los Ovnis han existido siempre pero no se puede negar que es a partir del año 1947 cuando esos extraños objetos que surcan nuestros cielos o los humanoides que suelen acompañarlos, son interpretados de manera colectiva como visitantes de otros planetas. Aun así creo que el avistamiento de Kenneth Arnold es meramente anecdótico en el sentido de que podría haber sido ese caso o perfectamente otro. Lo que tengo claro es que el fenómeno OVNI debía desatarse en ese momento de una manera u otra. La modernidad requería de una mitología acorde al devenir de una sociedad donde se estaba imponiendo un paradigma científico-racionalista y en el que los antiguos dioses quizás estaban perdiendo parte de su funcionalidad simbólica. La mitología que encarna la Hipótesis Extraterrestre cumple a la perfección con esta función. Y con esto no quiero decir de forma tajante que los Ovnis sean exclusivamente una simple mitología. Para mí, hay algo más detrás, pero creo que no se puede ni se debe negar, que la ufología se ha convertido en una suerte de mitología moderna.


Preguntando a SAMUEL GARCÍA BARRAJÓN, autor de “Nibiru, si no existe, habrá que inventarlo”:

¿Qué sentido tendría que estos seres extraterrestres vinieran a la Tierra y nos transmitieran conocimientos si con el paso de los siglos claramente todo se ha desvanecido?

- De confirmarse algún día, yo pienso que lo que hubo fue más bien un encuentro con intercambio de impresiones sobre lo que aquella gente ya lejana les preocupaba, aunque seguro ¿quiénes somos? y ¿de dónde venimos? estaban entre ellas, igual que ¿quiénes sois y de donde venís? La tradición Dogón, aparte de conocimientos astronómicos impensables, integra respuestas interesantes a estas cuestiones, unas respuestas que tienen paralelismos en algunos vestigios culturales del mundo egipcio y mesopotámico. Creo que el propósito de estos seres de venir aquí no fue el de establecer conocimientos, si no la curiosidad, como la que nosotros tendríamos de poder visitar otro mundo habitado.

Preguntando a JORGE SÁNCHEZ, autor de “Documento OVNI, una historia de evolución”:

  • ¿Qué opinión tiene sobre los postulados negacionistas que ponen en práctica los sectores cercanos a la ciencia ortodoxa en lo referido a la ufología?

-Bueno, recuerdo cuando era pequeño que siempre se me decía que cuando uno no sabe de ciertas cosas, es mejor ver, oír y callar. Parece que la humildad es un valor que el ser humano ha ido perdiendo poco a poco con el paso del tiempo. El arte de la prudencia es todo un estandarte en mi vida. Debemos aprender a ser cautos a la hora de opinar sobre cualquier tema. Cada persona posee una opinión, por supuesto, la respetabilidad es absoluta. Pero el lado extremo de la balanza es el detractor, es decir, negar por negar. Como explico en mi libro, el sensacionalismo ha hecho un daño muy difícil de reparar en estos temas. Como dijo una vez el Dr. Jiménez del Oso: "...aquel que crea que el tema ovni es poco menos que un bulo, es porque no está lo suficientemente informado". Aun así, la propia ciencia poco a poco va "corroborando" cierto tipo de informaciones, que por otro lado hace tiempo se pensaban absurdas, como la existencia de multitud de exoplanetas, otro capítulo del libro, bajo cuyas posibles atmosferas circulan grandes cantidades de agua en estado líquido.

¿Las respuestas vendrán dadas por lo que encontremos en los exoplanetas?

- Aquí entra en juego algo tan primordial y tan complejo como lo es la tergiversación de la información. Ahora más que nunca con el tema de Marte, comprobamos que, lo que ya fue noticia por parte de la NASA en el año 2006, la posibilidad de la existencia de agua en estado líquido en el planeta rojo, hoy se ha convertido incluso en viral formando parte incluso de una campaña de Hollywood con la película “The Martian”. Dicho esto, es cierto que, antiguamente, por decirlo de alguna forma, la ciencia era “enemiga” de las paraciencias, y lo que las instituciones oficiales o la propia televisión no bendijesen, parece que no existía o era tachado de ridículo.

Por suerte, en parte dicho enfoque científico ha ido variando, ampliando perspectivas y posibilidades. Lo que hace unos años era sensacionalista o parecía sacado de una hipótesis conspiranoica, hoy es “aceptado” con más calma, con más seriedad, si se puede hablar así. De otro lado pienso que un secreto no dura para siempre, y es de hecho la propia ciencia, la que jugará y está jugando un papel muy importante en cuanto al hacer llegar a la opinión pública el gran descubrimiento… “No estamos solos en el universo”.

Preguntando a MOISÉS GARRIDO, autor de “OVNIS, del espacio exterior al espacio interior”:

¿A lo largo de la Historia, muchos avistamientos ovnis fueron interpretados como dioses tecnológicos?

- Era de esperar. Ya lo dijo Jung: los extraterrestres son los nuevos dioses tecnológicos. Y así ha sido. Aparte del trasfondo mesiánico y milenarista que hay tras los OVNIs, se ha abusado por parte de los ufólogos de querer interpretar cualquier enigma del pasado en clave ufológica. Esa "neo-hermenéutica" se ha convertido en una especie de religión laica. Se atribuye a los presuntos alienígenas casi todo lo que no entendemos. Y todas aquellas pinturas y obras arquitectónicas del pasado que nos parecen extrañas e impresionantes, pensamos que fueron hechas por civilizaciones alienígenas muy avanzadas. En mi libro, desmitifico ese enfoque astroarqueológico. El hombre del pasado no era tan atrasado como creemos. Fue capaz de hacer cosas sumamente sorprendentes. Supo usar muy bien su cerebro. No necesitaba de ayuda foránea.

¿Por qué hace cinco décadas los ovnis eran simples platillos, y en la actualidad totalmente psicodélicos y sofisticados en su apariencia?

- Cuestión de modas... Adaptamos un fenómeno desconocido a las ideas que tenemos en esos momentos sobre lo tecnológico, lo espacial, lo futurista... Proyectamos elementos de nuestro inconsciente, individual y colectivo. La ciencia-ficción anticipó las ideas sobre las formas de los OVNIs, qué duda cabe. Hoy día es raro concebir que los OVNIs son naves de chapa y tornillos como lo fueron las naves adamskianas. Actualmente, con tantos nuevos conceptos sobre los viajes hiperlumínicos, saltos dimensionales, física de plasma, etc., parece que también los OVNIs se han adaptado y aparentan ser objetos plasmoides, haces lumínicos, etc. Ahora bien, queda por saber si el fenómeno se mimetiza transitoriamente —y, en tal caso, hablaríamos de una inteligencia y una intencionalidad adaptativa—, o somos nosotros quienes "adornamos" ese fenómeno con elementos propios de nuestra cultura, creencias, etc.

Preguntando a DAVID CUEVAS, autor de “OVNIs: Paradigma del absurdo”:

¿Es la ufología la gran denostada dentro de la investigación de anomalías o misterios? - No sé si la más denostada, pero si quizá la disciplina, junto a la parapsicología, cuya imagen pública se ha visto más seriamente dañada en el último lustro a raíz de las teorías exopolíticas que mezclan churras esotéricas con merinas diabólicas, metiendo en el mismo saco a OVNIs, reptilianos, anunnakis y chemtrails. Un cóctel tremendamente disparatado que no ayuda en absoluto a la hora de divulgar lo que es realmente la ufología, que debería centrar sus miras en la investigación científica, en la medida de nuestras posibilidades, de los Objetos Volantes No Identificados y, en todo caso, sus presuntos tripulantes.


Preguntando a JOSÉ ANTONIO CARAVACA, autor de “OVNIs, las operaciones secretas de la CIA”:

¿Estamos hablando de un fenómeno que antes se daba por bueno, y ahora con la sociedad de la información tan abierta, es más complicado que podamos colar o que nos cuelen este tipo de información?

- Pienso también que las inteligencias que se escudan detrás del fenómeno OVNI son lo suficientemente inteligentes para auto-regularse, y saben perfectamente hasta donde pueden llegar en el tiempo en el cual nos encontramos. Y como bien dices, en el estado informativo en que nos hallamos, que cualquier tipo de evento que se produzca en el lugar más recóndito del planeta, es conocido prácticamente al minuto. Creo que de alguna manera este tipo de fenómeno se ha replegado, ya no se muestra con tanta claridad. Sí que hay cientos de avistamientos, de luces de objetos, a una distancia prudencial, pero como decimos, lo que son los encuentros más importantes, lo que más destacamos los investigadores que son aquellos que se producen a muy corta distancia, con el objeto posado en tierra, que deja o que puede dejar en él algún tipo de evidencia física a ser analizada y cuantificada, han ido desapareciendo.

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