El SIPPE realiza un estudio sobre la inserción laboral de los estudiantes en prácticas de la Universidad de Salamanca

El SIPPE realiza un estudio sobre la inserción laboral de los estudiantes en prácticas de la Universidad de Salamanca

Ha sido organizado en colaboración junto con el Vicerrectorado de Atención al Estudiante y Extensión Universitaria, y se han tenido en cuenta las 2.923 empresas y otras entidades que han acogido estudiantes en prácticas durante este periodo

El Servicio de Inserción Profesional, Prácticas y Empleo (SIPPE) de la Universidad de Salamanca, junto con el Vicerrectorado de Atención al Estudiante y Extensión Universitaria, ha realizado un estudio sobre el impacto, en términos de inserción profesional, que han tenido los diferentes programas de prácticas que ha gestionado durante los cuatro últimos años. Para ello se han tenido en cuenta las 2.923 empresas y otras entidades que han acogido estudiantes en prácticas durante este periodo.

Por sectores, las empresas que acogen estudiantes en prácticas pertenecen principalmente al tercer sector (22,79%) y al sector servicios (21,32%). En cuanto a la localización, la mayoría de las prácticas se han realizado en los centros de trabajo ubicados en Salamanca, seguido de Valladolid, Cáceres y Madrid. En relación al tamaño de la empresa las prácticas se han realizado principalmente en empresas de 1 a 5 trabajadores (46,63%), correspondiéndose con el tejido empresarial nacional, y especialmente el salmantino, en el que predominan las pymes.

En cuanto a la inserción, el 31,36% de los estudiantes accedieron al mercado de trabajo en la propia empresa/entidad donde realizaron sus prácticas tras finalizar dicho periodo. De los cuales, en el 76,42% de los casos, pudieron garantizar la continuidad de su contrato de trabajo.

El motivo principal que alegan las empresas para no contratar a los estudiantes que han realizado las prácticas es, en el 70,61% de los casos, la falta de previsión para realizar alguna contratación. Solamente el 2,88% alude como motivo para no realizar dicha contratación la falta de cualificación profesional y el 1,92% la falta de experiencia profesional, razón por la que las prácticas laborales de titulados universitarios son aún más si cabe, de una enorme importancia de cara a facilitarles el acceso al mercado de trabajo.

Es importante tener en cuenta que al margen de la titulación, el mercado laboral en la actualidad exige una serie de competencias de carácter transversal cuya adquisición facilita en mayor medida la inserción laboral de los recién titulados. Para adquirir estas competencias, aparte de cursar alguna titulación, es fundamental complementarla con formación y especialización adicional, y sobre todo, con la realización de prácticas laborales en empresas y entidades donde el estudiante pueda completar su periodo formativo ya dentro del propio mercado de trabajo. En este sentido es fundamental señalar que las empresas/entidades que se han encuestado (y que han acogido alumnos/as de la Universidad de Salamanca en los últimos cuatro años), suelen exigir para poder incorporarse a su plantilla las siguientes competencias, en este orden: Capacidad de organizar y planificar, Motivación, entusiasmo, ganas de aprender, Habilidades interpersonales: trabajo en equipo y cooperación, Compromiso con la organización, Manejo de equipos informáticos, Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones, flexibilidad, Habilidad para trabajar de forma autónoma y tomar decisiones, Habilidades de comunicación (en la propia lengua),Capacidad de negociación y resolución de problemas y Capacidad de análisis, crítica y síntesis.

Cabe resaltar que el 64,64% de los encuestados afirma que en la mayoría de las ocasiones la formación y la cualificación de los estudiantes que realizan prácticas, se corresponden con las competencias profesionales exigidas por el mercado de trabajo. Las tres competencias en las que existe un desajuste entre lo que solicitan las empresas y lo que disponen los estudiantes al iniciar sus prácticas son: “Capacidad de organizar y planificar”; “Habilidad para trabajar de forma autónoma y tomar decisiones”, y “Capacidad de negociación y resolución de problemas”. En este sentido, las prácticas formativas se constituyen como una herramienta de carácter estratégico para completar la adquisición de dichas competencias exigidas por la demanda de trabajo.

En cuanto a las perspectivas de futuro el 87,01% de las empresas/entidades encuestadas estarían interesadas en volver a participar en un programa de prácticas de la Universidad de Salamanca. Solamente el 3,77% de las mismas propone como sugerencia “mejorar la rapidez y modificación de los procesos administrativos”, por lo que indica un alto índice de satisfacción con la gestión de las prácticas llevado a cabo por el SIPPE.

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