Marta Marín: "En Cataluña hay una solución, que se llama Ciudadanos"

Marta Martín
Marta Marín: "En Cataluña hay una solución, que se llama Ciudadanos"

La portavoz de Educación de la formación liberal en el Congreso de los Diputados analiza a SALAMANCA24HORAS el estado actual de la educación, además de tratar brevemente la situación de Cataluña

Marta Martín es diputada en el Congreso de los Diputados por Alicante. Forma parte de Ciudadanos, partido del que es la portavoz de Educación, y concuerda con muchos de sus compañeros en que es necesaria una reforma no sólo en el sistema educativo universitario, sino partiendo desde Primaria.

Con motivo de su asistencia la ciudad charra a un café tertulia el pasado miércoles, Marta Martín atendió a SALAMANCA24HORAS. En la entrevista trata todos estos temas además de repasar brevemente la situación de Cataluña.

-¿Es necesario un cambio del modelo universitario español?

-Ciudadanos tenemos un proyecto de reforma universitaria muy claro y concreto que realmente nos planteamos cuando se propuso el Pacto Nacional por la Educación, ya que la reforma universitaria tenía que ser lo primero y, además, que había bastante consenso con algunos de los informes que se habían hecho.

Lo que pasa es que la urgencia de las reválidas de la Lomce hizo que tuviéramos que elegir. Y, al final, decidimos poner en marcha la subcomisión pidiendo primero la reforma de la Lomce porque había una situación de mucha inestabilidad para los alumnos de bachillerato del año pasado.

Pero, para nosotros, la reforma universitaria es prioritaria, y ya estamos haciendo reformas puntuales en comunidades autónomas donde tenemos la llave para la investidura, como en la Comunidad de Madrid, que ahora estamos con la reforma del proyecto universitario en Madrid, y en Murcia también.

Para nosotros hay cuestiones que son fundamentales. En primer lugar, el tema de la mejora de la capacidad de empleabilidad a partir de la mejora de la capacidad docente de la universidad. Creemos que toda la financiación adicional que tenga que tener la universidad se tiene que dar vinculada a, entre otras cosas, este parámetro, porque los estudiantes universitarios necesitan tener autonomía también económica y poderse también colocar con el esfuerzo que han hecho. Nos parece importantísimo también potenciar la excelencia universitaria mejorando la investigación. Y tenemos un programa con el Gobierno para la contratación de excelencia investigadora en las universidades, el programa ‘Beatriz Galindo’, una exigencia de Ciudadanos para la cual pedimos 10 millones de euros.

Y para nosotros también es muy importante hacer una reforma en profundidad que cambie el sistema de gobernanza universitaria. Creemos que no tenemos un sistema de gobernanza real, que permita tener un control efectivo y unas universidades competitivas que, de alguna manera, garanticen que son buenas en algo en concreto.

Pero vamos a esperar a cerrar la reforma de la Educación Secundaria y Primaria para abordar la reforma de la Universidad.

-Has comentado el tema de la empleabilidad. ¿Salen los universitarios lo suficientemente preparados para el mundo laboral?

-Aquí hay una cuestión muy importante, y es que hay un conjunto de puestos de trabajo en la Unión Europea que cada año quedan desiertos porque los alumnos que salen formados de la universidad, pero también de la FP, no tienen adquiridas esas capacidades y habilidades necesarias para la sociedad de la información.

Creo que la universidad española ha hecho un gran progreso en los últimos años pero no el suficiente progreso en alguna de las cuestiones esenciales. En este sentido, nosotros nos planteamos que es necesario adaptar la oferta de títulos a la demanda del mercado laboral. No podemos seguir ofertando y duplicando títulos que no sirven para que los alumnos encuentren un nicho de mercado.

Es muy importante conectar la empresa y las demandas laborales con la universidad. Esto no quiere decir que la universidad tenga que ser sólo una academia de información, pero es muy importante esta cuestión y es muy importante integrar la universidad española en el marco europeo de educación superior. No solamente con el proceso de Bolonia, sino con los objetivos de Europa 2030, que están marcando los objetivos en habilidades y capacidades que tenemos que dar a nuestros estudiantes para que sean capaces de encontrar esos nichos de mercado que están quedando desiertos porque no tienen las capacidades adquiridas a través del sistema universitario.

Es decir, salen bien formados pero no lo suficientemente bien formados como para tener autonomía y empleo.

-¿Y no sería necesario instaurar algunas materias obligatorias comunes a todas las carreras, como un idioma?

-Yo creo que el tema del dominio de lenguas extranjeras hay que abordarlo en todo el sistema educativo, porque en la universidad es un poco tarde, y los estudiantes tienen que venir siendo bilingües en inglés, al menos, porque es lo que está demandando Europa y es lo que están haciendo los países de nuestro entorno.

Dar titulaciones bilingües es una gran alternativa, pero en este país tenemos que hacer un esfuerzo por ofertar títulos, presenciales o no presenciales, en colaboración con otras universidades extranjeras. Tenemos un sistema de universidad decimonónica para una sociedad de la información.

Nuevas necesidades exigen nuevas ofertas, desde títulos no presenciales en colaboración con universidades de prestigio extranjeras hasta sistema de aprendizajes tipo MOC, que universidades como Harvard o Cambridge están poniendo y están dando muy buenos resultados. Hasta como tú dices títulos bilingües o trilingües en colaboración con universidades muy especializadas, que permitan que nuestros alumnos tengan ese conocimiento específico y sean ese capital humano que demandan los empresarios y el empleo.

Tenemos una investigadora española, Nuria Oliver, que es puntera y está trabajando en temas de biotecnología médica. Ese tipo de innovaciones tenemos que implantarlas y dejarnos asesorar por aquellos investigadores y personas que están teniendo mucho éxito laboral en el mercado actual.

-¿Es preocupante que las universidades no aparezcan en los rankings de ‘Mejor universidad’?

-A mí me parece muy grave. No podemos meter la cabeza debajo del suelo como los avestruces y decir que los rankings no miden la excelencia universitaria. No es lo único importante, ni muchísimo menos, pero da cuenta también de una manera de evaluar el sistema universitario de distintos países y que debemos de estar en esos rankings y debemos estar cuantas más universidades, mejor.

Ahora bien, también me parece que esos rankings miden distintos niveles de excelencia. Hay rankings que miden la capacidad que tenemos de tener Premios Nobel y otros que miden la equidad del sistema educativo en un país.

Por lo tanto, no es lo único, pero no podemos negar la evidencia. Y cualquier sistema que evalúe, que mida y que de transparencia al ciudadano, que paga con sus impuestos, directa o indirectamente, las tasas universitarias, me parece que es imprescindible. Y Ciudadanos ha apostado por ello desde el principio.

-Ya que sacas el tema, hablemos de las tasas. En Castilla y León son de las más altas de toda España. Por lo general, ¿consideras que estudiar en la universidad es caro?

-Yo creo que las tasas universitarias no dan cuenta del coste real que supone el estudio de un alumno en una universidad pública.

Y también hay que instaurar un sistema de créditos universitarios que permita que cualquier persona pueda acceder al título universitario que quiera revirtiendo a la sociedad lo que le ha prestado.

-Así que se debe implementar un mejor sistema de becas. No nuevo, sino mejor.

-Totalmente. El sistema de becas universitarias y no universitarias en este país es ineficiente, injusto y no está gestionado de una manera que dé respuesta a las necesidades de los estudiantes.

Si Ciudadanos tiene que apostar por una política de financiación de las universidades, apuesta por un sistema intensivo en becas.

-Y esas becas, ¿incluirían los estudios postuniversitarios?

-Totalmente. Es que un sistema intensivo de becas universitarias que premia el esfuerzo y que ayude a que cualquier persona que quiera acceder a la universidad, pueda hacerlo, no va a hacer distingos entre el Grado y el Master, que es una falacia y una trampa del sistema universitario español.

Porque el Grado tiene un coste frente al Master, que tiene otro. Y la política intensiva de becas debe también aplicarse tanto al Master como a los doctorados.

-¿Es otro de los problemas del sistema universitario la gran diferenciación entre Grado y Master?

-Es una cuestión de tasas y de coste. El coste del crédito universitario en el Grado es mucho menor que el coste del crédito universitario en el Master. Y esa distinción que se hace es de tipo económico, y si conseguimos aplicar una política intensiva en becas que permita que cualquier persona que se esfuerce y tenga voluntad pueda acceder al nivel académico que desee, siempre y cuando se premie el esfuerzo, esa distinción desaparecerá.

Además, nosotros somos partidarios de libertad absoluta en el tema de 4+1 o 3+2, no como están planteando algunos otros partidos. Creemos que el sistema del 3+2 es el que se está llevando en otras partes de Europa y nos hará mucho más competitivos y homogéneos con otros países.

-Hablando de homogeneidad, ¿por qué no hay un sistema común de pruebas de acceso a la universidad en España?

-Nosotros hemos sido el partido más beligerante en ese tema. Y además esto afecta de lleno a Castilla y León, porque os veis muy perjudicados. Nosotros planteamos que debía haber una prueba única con un sistema de corrección único, pero que luego cada universidad establezca independientemente las pruebas para acceder a estas, donde se tenga en cuenta o no la nota de corte. Porque hay determinadas habilidades y capacidades que no están medidas por una prueba de Selectividad y que a lo mejor se necesitan.

-¿Cómo por ejemplo?

-Estoy pensando en Magisterio, donde necesitas habilidades de empatía, por ejemplo. Pero sí que es cierto que con el sistema tal y como está ahora mismo, donde hay un distrito único y se utiliza la nota de corte como medida de acceso. Como no hay una medida homogénea en la evaluación, se está priorizando mayor capacidad de entrar a las comunidades autónomas que dan mejores notas a sus estudiantes.

Creemos que este es un problema grave. Nosotros propusimos en la legislatura anterior, y lo hemos vuelto a proponer, que si no cambiamos el sistema de acceso a la universidad, aplicar sistemas correctores, como trabajar con cuartiles.

Es decir, que en lugar de que entren los estudiantes con mejores notas o sobresalientes, que se ponga un tope de gente con sobresaliente en virtud de cada comunidad autónoma. Lo llevaremos a la Comisión de universidades cuando podamos debatir la enmienda.

Y me hacen mucha gracia que partidos como el PP, que ahora se lleva las manos a la cabeza, han tenido mayoría absoluta y han podido cambiar estas cuestiones y no lo han hecho en su momento. Es un poco paradójico.

-Si todos los partidos entonces han manifestado que hay que cambiarlo…

-Es que han tenido mayoría absoluta. ¿Por qué no lo han hecho?

-¿Y cuándo va a ser el momento de cambiarlo?

-Con Ciudadanos es como lo de acordarse de Santa Rita cuando truena. Parece ser que hemos llegado a la esfera política y parece ser que ahora el mundo se ha dado cuenta de cuestiones que estaban ahí durante muchos tiempos y que nosotros hemos puesto en agenda.

Yo espero que si están de acuerdo en este sistema y en que es injusto el sistema que hay, cuando yo lleve a la Comisión de universidad la PNL que registramos hace unos meses, que la apoyen sin fisuras. Ahí se verá si es verdad o mentira que están a favor del tema de la equidad en el acceso a la universidad.

-Bien. Hablemos de la Educación Secundaria. ¿Está bien estructurada o también es necesario darle una revisión?

-Fuimos el partido que puso en marcha la Subcomisión por el Pacto Nacional por la Educación. En esta, abordamos muchas cosas. Hemos hablado de la estructura y hemos hablado de cuestiones importantes, como por ejemplo el tema de la inspección de la calidad educativa, que era una cuestión que durante 40 años se ha dejado estar por el PSOE y el PP bajo mi punto de vista con una negligencia malévola. Porque les venía muy bien cerrar los ojos y dar cancha a los nacionalistas. Y que ahora mismo se ha visto que el no regular la inspección de la calidad educativa ha tenido como consecuencia los abusos que estamos viviendo en Cataluña o, por ejemplo, en mi comunidad.

Yo soy valenciana, y determinados partidos como Compromís, en connivencia con el Partido Socialista y con la mirada para otro lado del Partido Popular, están imponiendo una serie de leyes que realmente suponen el adoctrinamiento ideológico en los colegios.

Por tanto, creo que el Pacto Nacional por la Educación tiene que levantar alfombras y poner encima de la mesas cuestiones que no se han querido tocar durante 30 años y que si no estuviéramos nosotros empujando probablemente no estarían ni siquiera en la agenda pública en estos momentos.

-¿Es necesario hacer unas reválidas cada cierto tiempo para comprobar que el sistema educativo está bien?

-Ciudadanos plantea que las evaluaciones son esenciales. Y hay tres tipos: internas, que son las que hacen dentro de los colegios; muestrales, que son para ver cómo van las cuestiones; y censales.

Dentro de estas evaluaciones censales, que son las que se hacen a todo el mundo para medir el nivel, puede haberlas con efectos académicos, que son las famosas reválidas, o con efectos no académicos. Nosotros creemos que tiene que haber evaluaciones de los cuatro tipos que te he mencionado.

Tiene que haber una evaluación al final del ciclo que sea hecha a todos los alumnos para medir el nivel y que certifique con un título su capacidad o no de pasar al ciclo siguiente. Tenemos claro que tiene que haber una reválida al final de Bachillerato. Y tenemos dudas de si debe haberla o no al final de la ESO. Depende de los itinerarios que vamos a poner a la hora de elaborarlos.

-¿Habría que actualizar también lo que se estudia en la ESO cara a lo que la sociedad demanda?

-Uno de los objetivos del Pacto Nacional por la Educación es la remodelación curricular. Y aquí está claro que tenemos que rediseñar el sistema porque no tiene sentido que los alumnos tengan tantísimas asignaturas con tan poco tiempo, 40 minutos en algunos casos.

Por eso decía que el marco tiene que ser Europa y los objetivos de Europa 2020 marcan una serie de competencias con objetivos muy concretos que tenemos que mirar con mucho cuidado y adaptar muy claramente al sistema español y probablemente no tengamos que trabajar con asignaturas tan estancas sino con ámbitos de competencias y trabajando con dinámicas metodológicas diferentes.

Este es el reto que tenemos en la Subcomisión de Educación. Si no nosotros, que somos políticos, encargar a un grupo de expertos que realicen un diseño curricular que se adapten a la actualidad.

-¿Y el problema del idioma? ¿Surge en la Secundaria o en la Primaria?

-El idioma es importantísimo y hay que combinar dos cosas. El derecho a que los niños estudien los primeros años en la lengua vehicular, que es un derecho reconocido por la Unesco y que además está comprobado que los niños que estudian las asignaturas básicas al principio, en los primeros años, dan mejores rendimientos a lo largo de la vida. Pero también hay que compaginarlo con el bilingüismo, en el caso del inglés, y el trilingüismo en aquellas comunidades autónomas donde tengan una lengua propia y la realidad sociolingüística exija que conozcan un tercer idioma.

Nosotros hemos sido un partido muy defensor del bilingüismo, pero hay que hacerlo con tiento y con cuidado. Y sobre todo no hay que dejar a los nacionalistas que confundan el bilingüismo o el trilingüismo con la inmersión lingüística y la merma de derechos de determinadas familias.

-¿Ese bilingüismo debería impartirse en todas las materias?

-La Unesco deja bien claro que en las primeras etapas de la vida es mejor enseñar ciertas competencias en la lengua materna. Hay que ir introduciendo el inglés a lo largo del currículo para terminar en aquellas comunidades hispanoparlantes con un 50-50 al final y, en aquellas que sean trinlingües, con 33-33-33, pero hacerlo progresivamente y sin tocar en determinadas etapas de la vida determinados conocimientos que los niños tienen que asentar en su lengua vehicular, como las matemáticas, por ejemplo.

-Y hablando de la educación más básica, ¿no sería necesario instaurar la obligatoriedad de escolarización antes de los 5 años?

-Nosotros somos el partido que con hechos ha puesto y exigido la educación 0-3 encima de la mesa. Y lo digo, porque si hay presupuesto, y esperemos que sí, este año que viene, en ellos va a haber una desgravación fiscal a aquellas familias que escolaricen a las familias entre los cero y los tres años.

Además de que somos partidarios de dar ayudas y de establecer un sistema público, concertado o privado, a través del cheque escolar, porque lo que queremos es que los niños vayan a las escuelas infantiles entre los cero y los tres años, porque se ha demostrado a través de la OCDE que, cuanto antes se escolaricen a los niños, mejores son los resultados a lo largo de su vida.

Por tanto, por lo menos, uno de los objetivos que yo tengo en mente antes de dejar el Pacto Nacional, es que los dos y tres años formen parte de la educación universal y obligatoria en este país.

-¿Y todo eso se podrá realizar o va a haber un bloqueo por parte de otros partidso?

-Nuestro cometido es elaborar un documento que sirva de base para que el partido de Gobierno, en estos momentos el PP, elabore una nueva ley educativa. Esa petición de Subcomisión la hicimos los tres partidos fundamentales constitucionalistas, que con Ciudadanos, PSOE y PP. El resto de fuerzas políticas no firmaron esa Subcomisión pero entiendo, que si tienen algo de responsabilidad, porque de hecho están en la Subcomsión, van a trabajar por una mejor educación en este país.

Porque si alguna de estas fuerzas se levanta de la mesa, será esa fuerza la que tendrá que explicar ante la fuerza pública el coste del no pacto educativo. Por cierto, un pacto que ya se ha conseguido en países como Portugal, Finlandia o Inglaterra y donde se ha visto que cuando hay una estabilidad y una buena educación, los beneficios a largo plazo son buenos para toda la sociedad.

-¿Veremos antes de 2020, que son las próximas elecciones, una nueva ley educativa?

-Yo confío en que sí. Espero que terminemos los trabajos de la Subcomisión antes de marzo y que el ministro se ponga las pilas y se ponga a elaborar la ley en breve.

-Vamos con el tema más sensible de los últimos meses. ¿Qué le dirías que va a ocurrir en Cataluña a alguien que no tiene mucha idea de política?

-De momento estamos con las elecciones recién ganadas. Estamos expectantes a ver qué es lo que va a suceder por parte de las fuerzas independentistas. No tanto en cuanto a qué pactos elaboren, sino porque es una situación excepcional. No podemos olvidar que tenemos un partido político con la mitad de dirigentes elegidos en urnas, que no sabemos si van a poder recoger el acta o no, en la cárcel, y otro partido político con el líder fugado de este país.

Hasta que no sepamos qué va a pasar con esas actas de diputados que son necesarias para la investidura de un presidente o presidenta de Cataluña, estamos expectantes para saber cuál es el juego de voces que van a tener. Porque podemos encontrarnos que pese a que hayan sacado un mayor número de escaños, a la hora efectiva de votar no puedan ejercerlos y tengamos a lo mejor más mayoría de la que tenemos. Es una situación compleja, inédita en este país, y estamos a la espera de que nos digan qué va a suceder o qué va a pasar con el tema de la gente que ha sido elegida. Y tenemos tiempo para ver cómo plantemos esta situación.

-¿Y si los partidos independentistas siguen en su idea?

-Mientras no haya un gobierno democrático, persistirá el 155.

-¿Y a medio plazo, hay una solución para el tema catalán?

-Yo creo que nosotros hemos demostrado que hay una solución, que se llama Ciudadanos, y hay una solución que se llama Inés Arrimadas, que tiene la capacidad de decirle al mundo que no todos los catalanes estaban en ese paraguas de locura que se había impuesto. En Cataluña cabe una solución, que es volver a la democracia, en la que se pueda disentir, discrepar, como se hace en cualquier otra autonomía. Pero no podemos permitir que haya señores que quieran pasar por encima de nuestra Constitución.

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