Hay ocasiones en las que las personas tienen que tomar decisiones que pueden modificar no sólo sus hábitos de comportamiento sino también la configuración de su vida. La actual situación económica ha llevado a muchos profesionales a buscar alternativas laborales y una de las principales tiene que ver con la movilidad internacional, y en especial la relacionada con los más jóvenes, el grupo de trabajadores más golpeado por el paro. Un 65% de los trabajadores entre 18 y 25 años de edad está dispuesto a cambiar de país por un trabajo, según el Estudio de Movilidad Internacional Laboral de Randstad, empresa líder en soluciones de recursos humanos, que anualmente analiza la percepción de los ciudadanos en esta materia. 

Cuanto más joven es el profesional, más predisposición tiene hacia la movilidad laboral, una percepción que ha subido dieciséis puntos porcentuales respecto a 2011. Pero la movilidad es un concepto también mayoritario en los trabajadores de entre 26 y 40 años, que asegura en un 61% que cambiaría de país por un empleo. Como es natural esta percepción cae según aumenta el tiempo de vida, ya que baja hasta el 50% para los españoles de 41 a 55 años e incluso hasta el 26% si se pregunta por esta materia a aquellos que se encuentran más cerca de la edad de jubilación.

De hecho, desde 2008 se han marchado de España más de 300.000 jóvenes españoles, según un estudio elaborado por FENAC (Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría), lo cual se refrenda con los datos de paro de la población menor de 25 años (47%) y que se sitúa más del doble por encima de la media europea (9,8%). 

Sin duda, el desempleo juvenil se ha convertido en uno de los principales problemas del país y en uno de los protagonistas de la reforma laboral que acaba de poner en marcha el Gobierno de España. A tal efecto se ha diseñado un contrato que tiene un año de prueba dirigido a PYMES y que puede dar lugar a incentivos fiscales y a bonificaciones si se suscribe con determinados colectivos. Por otro lado, se regula nuevamente el contrato de aprendizaje y para la formación con un nuevo régimen. Está dirigido a trabajadores mayores de 16 y menores de 25 años sin titulación para prácticas, pero transitoriamente se ampliará a los menores de 30 años hasta que la tasa de desempleo no baje del 15%. 

Otro hecho relevante que detecta también el Estudio de Movilidad Internacional Laboral de Randstad es el que tiene que ver con el aumento de cinco puntos en la percepción de los más veteranos en el último año respecto a su disposición de cambiar de país en aras de una oportunidad profesional, ya que además, y según datos recientes de Agett, desde el comienzo de la crisis el colectivo mayor de 45 años ha experimentado un incremento en el número de emigrantes de casi el 50%, lo que supone un cambio en la elección de prioridades. 

 
Asimismo, el informe también analiza el deseo de los jóvenes de cambiar de país en función de las diferentes comunidades autónomas en la que residan. En este ranking elaborado por la compañía destacan extremeños (87%), madrileños (86%) y vascos (70%) como los más dispuestos a salir de España en busca de una oportunidad profesional. Tras ellos, se sitúan asturianos (69%), manchegos (67%) y murcianos (66%). En el lado contrario de la balanza, canarios (45%), castellano-leoneses (51%) y navarros (53%) se presentan como los jóvenes españoles menos proclives a la hora de abordar una experiencia laboral en el extranjero, a los que siguen andaluces (57%), valencianos (57%) y catalanes (63%).  

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