La adolescencia es el periodo más sano de la vida desde un punto de vista orgánico, pero también el más problemático y de alto riesgo por la multiplicidad y complejidad de los cambios que se suceden en ese periodo, que condicionarán el desarrollo de la persona y su vida adulta. Por ello, desde un punto de vista médico integral, es una etapa que requiere una atención sanitaria multi e interdisciplinar.
 
La OMS sitúa la adolescencia entre los 10 y 19 años, la AAP (American Academy of Pediatrics) recomienda seguir a los pacientes hasta el final de su maduración, los 21 años y la mayoría de los paises europeos mantiene la atención pediátrica hasta los 18 años. Sin embargo, la actual organización de los servicios sanitarios en España rompe la continuidad de la atención pediátrica a los 14 o 16 años, dependiendo de la CCAA, y hace que a partir esa edad los niños y adolescentes sean atendidos por médicos de familia y servicios de Medicina Interna, una atención normalmente para procesos aislados, que provoca, entre otras cosas, que el 80% de los adolescentes tenga dificultades para acceder a los servicios sanitarios y genera que no haya correspondencia entre la demanda sanitaria y la morbilidad.
 
“El adolescente ha sido hasta hace pocos años el gran ausente en la cartera de servicios de los centros de Atención Primaria. Los médicos son conscientes de la necesidad de las revisiones periódicas hasta los 14 años, pero a partir de esa edad existe un completo vacío en una época de grandes riesgos. En los últimos años ha aumentado la concienciación pero faltan profesionales con formación y experiencia para que la atencion sea adecuada y coordinada. Además, nos encontramos con barreras que obstaculizan el acceso de los jóvenes a los servicios sanitarios, como por ejemplo: la burocratización del sistema, cuyos trámites afectan a la confidencialidad; la falta de atención por parte del profesional, por falta de entrenamiento en este área o problemas de tiempo; el hecho de que el adolescente niegue o infravalore sus problemas y no acuda a la consulta; o la falta de confianza y de conocimiento de los recursos sanitarios a disposición de los jóvenes”, ha comentado la doctora Inés Hidalgo, presidenta de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente (SEMA), durante una jornada organizada para reivindicar la figura de este especialista en el cuidado del menor de entre 14 y 18 años.
 
En su opinión, “para ampliar la cobertura pediátrica hasta los 18 años, tal y como ocurre en el resto de la Unión Europea, no sería necesario aumentar los recursos sanitarios sino racionalizar la asistencia actual”. A juicio de la doctora Hidalgo, “sabemos que la adolescencia es un periodo especial de muchos cambios, riesgos y una gran vulnerabilidad, que conlleva inestabilidad emocional, inseguridad, etc. Por eso es preciso estructurar y coordinar la atención a esta edad mediante programas de prevención, asistenciales y planes de actuación adecuados a sus necesidades, contando con los propios adolescentes y la formación adecuada de los profesionales”.
 
En los últimos años, el perfil del adolescente ha cambiado de forma radical, siendo un reflejo de la sociedad en la que está inmerso. “Los jóvenes de hoy en día son consumidores de moda y tecnología, con nuevas formas de ocio y entretenimiento (auge del botellón, internet y el consumo de drogas). La cultura del ocio, hedonismo y egocentrismo ha sustituido al esfuerzo personal y su comportamiento en casa ha cambiado (mayor aislamiento como consecuencia de la moda de las redes sociales). Asimismo, el tamaño y la estructura de los hogares se ha modificado: las personas viven más, tienen menos hijos y más tardíos, se ha reducido el tamaño de las familias, los padres son más permisivos y han proliferado nuevos modelos familiares: monoparentales, unipersonales, etc. Por tanto, la familia, que es el principal apoyo del jóven, es una estructura social y cultural en crisis”, explica la doctora Hidalgo.
 
Asimismo, estamos asistiendo a una aceleración secular en la aparición de la pubertad, la menarquia en las chicas en estos momentos irrumpe a los 12,5 años, y se adelanta un mes por cada década, según el doctor José Casas, pediatra de la Unidad del Adolescente del Hospital Universitario de La Paz. “Esta evolución, provocada por una mejor alimentación, menos infecciones y mejores cuidados sanitarios, provoca, como consecuencia, una madurez precoz, y la irrupción de la patología ginecológica a edades más tempranas”.
 
Trastornos adolescentes
 
Existen trastornos específicos y muy variados de la etapa adolescente y que requieren de un gran arsenal de recursos. Entre las patologías más frecuentes en esta etapa, el doctor Casas destaca las derivadas de las conductas de riesgo propias de esta edad, los temas de sexualidad, alteraciones ginecológicas relacionadas con la primera menstruación de las chicas, trastornos del comportamiento alimentario, la violencia y los problemas de abuso de tóxicos entre otros. “Nos encontramos también con muchos casos del llamado trastorno del ‘adolescente cansado’, un síndrome habitual a esa edad que provoca que el menor no tenga fuerzas para afrontar el día a día. Es importante descartar que exista alguna enfermedad que justifique el cansancio bien física o mental o descartar un síndrome de fatiga crónica. A ello se suman los trastornos de sueño, provocados por un retraso de fase fisiológico en la secrección de melatonina, es decir, retrasan la hora de acostarse y se levantan más tarde”.
 
Durante la fase adolescente se detectan, además, algunos de los síntomas de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que pasaron desapercibidos durante la infancia y que, de no diagnosticarse a tiempo, puede provocar otros trastonos como el alcoholismo, depresión, o la adicción al tabaco.
 
Reconocimiento de la especialidad
 
En opinión del doctor Antonio Nieto, vicepresidente Primero de la Asociación Española de Pediatría, “la adolescencia es una edad frontera entre la infancia y la edad adulta, en gran medida ignorada desde el punto de vista sanitario, y por eso es necesario reconocer la especialidad de Medicina del Adolescente, ya que son estos profesionales los mejor formados para abordar los problemas y comportamientos de los jóvenes. Son ellos, con sus conocimientos en distinas áreas como psiquiatría, psicología, endocrinología y sociología, los que garantizan una correcta atención”.
 
En este sentido, los especialistas reclaman que se aumente la edad pediátrica de los 14 años actuales a los 18, coincidiendo con la mayoria de edad al igual que sucede en los paises de nuestro entorno. La Pediatria es una especilidad medica ligada como ninguna otra al crecimiento fisico, psiquico y social; el pediatra esta acostumbrado a hacer prevención y educación para la salud, conoce al paciente desde el nacimiento y establece una relación que va cambiando con el tiempo, por ello parece apropiado que éste continue la atención hasta los 18 años comenta el doctor Casas. De hecho, según incide la doctora Hidalgo, “la propia definición de Medicina del Adolescente define la especialidad como la encargada de la prevención, diagnóstico y tratamiento de los problemas médicos, psicológicos, emocionales y sociales acontecidos en la edad adolescente, comprendida entre los 10 y 21 años, es decir, la transición de la infancia a la edad adulta”.

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