La accesibilidad al Hospital Clínico de Salamanca, a buen seguro, no llega al aprobado. Aún hay barreras que superar para que usuarios que portan carros, como lo puede ser el de la silla de un niño, o personas mayores o con discapacidad (movilidad reducida), puedan entrar al recinto hospitalario sin pensar en sufrir un tropiezo o sin encontrarse ningún obstáculo por el camino. El alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, en este sentido, trasladó a la  Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León esas deficiencias e instó a que las arreglase. Lo cierto es que, a día de hoy, el problema sigue siendo evidente.
 
Por si no fuera poco, y aunque desde hace tiempo que es de dominio más que público, las obras de lo que debería ser ya la realidad del nuevo Complejo Hospitalario de Salamanca continúan paradas. Habrá que ver si el anuncio del consejero de Sanidad de la Junta, Antonio María Sáez, es cierto y se vuelven a retomar en el plazo de un mes. Por el momento, Salamanca tendrá que conformarse con ver como prosperan proyectos como los de Burgos o Valladolid, que se iniciaron después del charro.
 
En este momento solo se han invertido 30 millones de euros de los 150 millones de euros totales que presupuestó la Junta de Castilla y León. El nuevo Complejo Hospitalario de Salamanca tenía un coste total de 195 millones de euros y una superficie total de 199.558 metros cuadrados, frente a los 90.296 que ocupan los recintos actuales. En este espacio se ubicarán un total de 912 camas (62 más que las que hay disponibles actualmente) y se distribuirán los distintos departamentos ajustándose a el uso que tendrá cada uno de ellos y procurando establecer las diferencias entre los servicios. Los plazos estimados para su construcción oscilaban entre los cuatro o cinco años, comenzando en la primavera de 2007 para concluir en 2012. Pero apenas se ha construido el párking subterráneo y el edificio anexo al hospital para funcionar a modo de almacén.
 
Los desperfectos en los vestuarios del hospital aún están sin arreglarse
 
Según informan los propios trabajadores del actual Centro Hospitalario, los desperfectos producidos por el derrumbe de parte del techo de un vestuario están aún sin arreglarse desde hace ya varios meses. Salió a concurso público, entonces, la adjudicación para el nuevo techado de los vestuarios por 1.500 euros pero lo cierto es que aún presenta la dependencia el mismo estado que cuando se vino abajo su parte superior. Los médicos y enfermeros piden que se dé una solución inmediata al problema, pues tienen miedo de que esta vez un nuevo derrumbe les pueda pillar dentro y los daños puedan saldarse con consecuencias humanas y no meramente materiales.

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