La alarma saltaba recientemente cuando la Policía Nacional alertaba de una nueva estafa telefónica en la que unos falsos secuestradores simulaban el rapto de un familiar ?normalmente un menor- para exigir el pago de un rescate. Y es que al hacerla pública, esta nueva modalidad de estafa se convertía en tema de conversación de infinidad de lugares. 

El proceso, según han explicado responsables del Cuerpo Nacional de Policía en diversos medios de comunicación, es sencillo. Los estafadores actúan o mediante una llamada aleatoria ?son los menos casos- o mediante la conocida llamada con información, es decir a familias a las que previamente han hecho seguimiento, muchas veces a través de las redes sociales.

A continuación realizan la llamada en un momento en el que por ejemplo un padre o una madre no está con su hijo/a, le dicen que está secuestrado, ponen de fondo llantos grabados de un niño, e incluso amenazan con cortarle un dedo o algo similar si no ingresan el dinero de forma rápida.

Los agentes aseguran que antes pedían cantidades de dinero bajas, pero que se han dado cuenta de que si piden más dinero el simulado secuestro es más creíble. 

Cuando reciben la llamada, el pánico se apodera de muchos padres, que según afirman desde la Policía en lugar de comprobar si es cierto, acceden al pago, aunque sea parcialmente, de la cantidad solicitada, y por ello se han encontrado con hechos ya consumados, es decir, con los supuestos rescates ya pagados.

Desde el Cuerpo Nacional de Policía recomiendan en caso de recibir la llamada en primer lugar preguntar al interlocutor datos sobre el menor, como el nombre o ropa que lleva para hacer una primera comprobación. A continuación, recomiendan simular que no se escucha la llamada para poder cortarla y así intentar localizar al menor y también ponerse en contacto de inmediato con la Policía. En ningún caso se debe pagar de forma inmediata.

 

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