Tener un hijo supone para todos los padres una modificación sustancial de sus hábitos, su rutina diaria y el tiempo dedicado a ciertos ámbitos que antes suponían, quizás, parcelas centrales de la vida: ocio y socialización, descanso y recuperación o cuidado personal.  

La presente encuesta ha identificado si el tiempo dedicado a los citados ámbitos se reduce en mayor proporción cuando el hijo tiene discapacidad. En efecto, el 85% de los padres así lo ha declarado: la duración de los momentos de ocio, descanso o cuidado personal se reduce en mayor medida cuando el hijo tiene una discapacidad.  El ámbito donde más se nota esta reducción de tiempo es en el de ocio y socialización (89%) seguido del descanso (86%) y el cuidado personal (81%).  

Según Sara Romero: ?El tiempo de ocio no siempre se ve reducido porque los padres tengan que dedicarse a su hijo, sino que, en muchos casos, los progenitores no saben cómo enfocar la situación o cómo van a encajarla sus amistades, por lo que tienden al aislamiento. Ello dificulta en gran medida la integración y el poder disfrutar de experiencias normalizadas de ocio con la familia y amigos. Por todo ello, es muy importante acompañar a las familias y tejer una red de apoyo social, fomentar el contacto con asociaciones de personas en la misma situación y convencer a los padres de que la vida no debe girar exclusivamente en torno a la persona con discapacidad, sino que han de velar por la calidad de vida global de toda la unidad familiar?.   

A pesar de esta alteración del tiempo dedicado a sus hábitos de vida, los encuestados tienen claro que el bienestar de su familiar con discapacidad está por encima de todo.  Así, para un 90% de los encuestados, el hecho de tener un hijo con discapacidad le ha aportado una nueva perspectiva de la vida y le ha enriquecido como persona y ser humano.  

 

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