La plantilla de la cárcel de Topas cuenta en la actualidad con más de quinientos trabajadores. Sin embargo, y en base a las características de la prisión, se trata de una plantilla insuficiente. Al menos a juicio de las organizaciones sindicales como Acaip, que no han cesado en denunciar la carencia en recursos humanos para una correcta gestión del centro penitenciario. ?No se puede realizar el trabajo como reglamentariamente marcan la Constitución y las leyes para la inserción social de los internos?, aseguran desde los sindicatos.

Por parte de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias aseguran que el área de vigilancia es el área más afectadas todas cuantas se compone la plantilla del centro como funcionarios de oficina, de interior, servicios médicos, educadores, trabajadores sociales, psicólogos, juristas y demás personal laboral. Es decir, que el área más afectada por una plantilla de trabajo insuficiente es aquella en que es necesario el contacto directo con los internos día a día.

?La plantilla en el Centro Penitenciario es insuficiente?, continúan advirtiendo desde Acaip, que aseguran que a día de hoy harían alta al menos 65 funcionarios para ajustarse a lo que establece la ley y desempeñar el trabajo de una forma adecuada. ?La reducción de puestos de trabajo está en unos sesenta y cinco funcionarios entre los recortes de plantilla y los efectivos que han pasado a una segunda actividad y que se han jubilado de forma anticipada y no han sido repuestos?, lamentan desde la organización sindical. ?El área de vigilancia es el área más delicada dentro de la cárcel, porque es en la que tienes un contacto directo con los presos todos los días, y la Relación de Puestos de Trabajo para la misma no está cubierta. Eso que no hay un exceso de ocupación como sí había hace cuatro o cinco años aunque los trabajadores seguimos siendo los mismos para cubrir todos los servicios de la prisión?.

El año pasado llegaron a producirse más de 35 jubilaciones y a lo que habría que sumar los cerca de cuarenta funcionarios en segunda actividad, es decir, aquellos que al cumplir los 57 años dejan las funciones de vigilancia y se incorporan a actividades de índole burocrático. La última incorporación de funcionarios tuvo lugar en el año 2011, con tan solo sesenta plazas para el conjunto de la nación. En los dos años posteriores no existió ninguna oferta de empleo público para Instituciones Penitenciarias. En 2014 se incorporaron un total de setenta funcionarios en prácticos pero no podrán ocupar un puesto de forma efectiva hasta que no termine su periodo de formación este mismo verano.

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