El estudio salmantino Tapia+Figueiras Arquitectos ha ganado el concurso internacional DOSA para la construcción de un museo en el futuro parque arqueológico 'Fluviale di Sarcapos' en Villaputzu, Cerdeña. Marco Antonio Tapia y Carmen Figueiras han obtenido la mejor puntuación del jurado calificador, entre los 56 proyectos presentados.  
 
El municipio de Villaputzu, de Cerdeña, lleva a cabo una amplia operación de recalificación paisajística para ordenar el espacio entre una zona habitada de Villaputzu y la desembocadura de su rio, el Flumendosa, con el objetivo de transformarlo en un parque arqueológico de interés turístico y recreativo. Se trata de unas tierras de regadío, denominadas Piana de Prusciumini, en las que se localizan dos depósitos de agua situados en la colina de Santa María, que afectan directamente al paisaje. Otro elemento a tener en cuenta es el yacimiento arqueológico identificado como Sarcapos, un asentamiento de carácter comercial y puerto fluvial de las épocas sardo-nurágica, fenicia, púnica y, más adelante, romana.  
 
En homenaje a su río, el ayuntamiento de Villaputzu convocó un concurso de ideas denominado DOSA, de ámbito internacional, para la realización de un espacio para usos museísticos y didácticos, que complementará el futuro parque arqueológico naturalístico y servirá de soporte a las excavaciones.
 
Un proyecto arriesgado y original
 
Tapia+Figueiras Arquitectos han presentado una original propuesta situando el edificio alejado de las excavaciones actuales, oculto tras la colina en la que se sitúan los dos depósitos de agua, llamado Cuccuro di Santa María, y haciéndolo aparecer como si surgiera de la tierra. El futuro Museo se construye sobre la ladera de la colina y las cubiertas vegetales se entienden como líneas naturales del terreno. Su situación, próxima a la explanada que actuará como aparcamiento y  como zona de entrada al parque y al museo, lo convierte en nexo entre el barrio de Santa María y Villaputzu. El proyecto de los arquitectos salmantinos se arriesga también al eliminar los antiguos tanques de agua para recuperar la imagen natural del área de intervención. 
 
El proyecto consiste en un edificio semienterrado, que articula sus usos en torno a un gran espacio que será el acceso al edificio. El público desciende desde la zona del parking y taquilla  por un camino natural preexistente hasta una plataforma al aire libre que sirve como patio de recepción. El vestíbulo es un lugar permeable, desde el que el público puede volver a salir para  aproximarse al parque arqueológico rodeando el Cuccuru di Santa María. Desde este espacio se aprecian vistas hacia el rio Flumendosa, Muravera y las Montañas del Sarrabus. A partir del vestíbulo se organizan los espacios más públicos del edificio: La zona de control, el espacio multifuncional, la tienda, la cafetería y el acceso a la zona de exposiciones.  En los extremos del edificio se sitúan por un lado la zona de arqueólogos donde se almacenan y se tratan los restos arqueológicos y en el otro, la zona de oficinas. 
 

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