Casi al inicio de la sección de ‘Gente de Barrio’, sección de SALAMANCA24HORAS que pretende recorrer toda la geografía de la capital rescatando de la memoria de los salmantinos arraigados a los barrios de la ciudad sus recuerdos y la visión actual del lugar en el que viven, visitamos el barrio de San Bernardo. Por aquel entonces, un comerciante de la zona recordaba cómo “la llegada de la Estación de Autobuses fue como la noche y el día” provocando una mejora notable de las infraestructuras y previendo la época más próspera de la misma.
 
Manuel Martín, natural de Canillas de Abajo, recuerda ahora su llegada al mismo barrio de San Bernardo. Desde su hogar en la calle Volta se remonta al año 1978, cuando compra el piso donde actualmente vive. Lo primero que le vine a la cabeza era la composición de las calles y del barrio en sí. Todo lo que hoy son edificios de varias alturas eran casas de planta baja asentadas en calles sin asfaltar en muchos tramos y donde vivían algunos de los militares del cuartel existente dentro del Hospital Provincial. “Casi todos los pisos los he visto hacer. Era todo barro”, asegura. A la vez que recuerda su visita a la misma zona siendo niño visionando tierras de labranza donde araban los bueyes.
 
En cuanto a la vida comercial de aquél entonces, todo se reducía a escasas tiendas de alimentación. Cabe reseñar también la presencia de Montero en la Plaza de Volta, una casa destinada a la venta de maquinaria agrícola como vertederas, gradas o arados. También allí la carbonería de “Los Ronchas”. O el silo que la Casa de Alba poseía en el camino viejo de Villamayor. También Hoy en día en ese aspecto se ha cambiado y se cuenta con todas las comodidades existiendo tiendas de ropa, establecimientos hosteleros o supermercados entre otras cosas.
 
Para Manuel, el barrio ha evolucionado de tal manera que actualmente en él se puede llevar una vida muy cómoda. Además de ser una zona que prácticamente ha quedado en el centro de Salamanca y que goza de una vida especial por ser lugar de residencia para muchos universitarios que cursan sus estudios en la ciudad. Tiempo próspero por la llegada de la Estación de Autobuses y las mejoras de las comunicaciones y de las infraestructuras. Aunque, por otra parte, añora las antiguas costumbres y tradiciones que allí se celebraran y que Manuel tuvo la fortuna de conocer como son las atracciones por las ferias o las hogueras de San Juan y la cercanía del mercado de lo que todos hemos conocido como Feria Monográfica. Y también, como no podía ser de otra manera, lo que fue el templo del fútbol durante años para Salamanca: El Calvario.

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