Si se ha avanzado en la detección temprana del autismo y en la manera de tratarlo posteriormente ha sido gracias a organizaciones como la que opera en Salamanca. La asociación Ariadna lleva desde 1992 velando por los derechos de una sociedad más justa e igualitaria en la que las personas afectadas por el trastorno del espectro del autismo no vean truncadas sus opciones de hacer una vida lo más fácil posible a aquellos con menos habilidades sociales y conductuales. 

Ya son, por tanto, casi 25 años trabajando por el desarrollo de las personas con TEA a través de una atención adecuada a sus necesidades y de forma continua. De esta manera, ya son dos los centros de los que se compone la asociación, además de su sede. Esta última está situada dentro del propio Centro Concertado de Educación Especial La Cañada, sito en la calle La Moral de la capital charra en la que aprenden, a través de los diversos servicios que ofertan, casi 50 niños. 

Una vez que se acaba la edad escolar, estos tienen la oportunidad de acudir al Centro de Día Los Cedros, también dependiente de la asociación, y que tiene su sede en la calle Juan de Garay y que está preparada para cualquier tipo de grado de dependencia gracias a sus profesionales, con un ratio inferior a lo exigido de un profesional para cada dos afectados.

Sin embargo, todos los espacios que utilizan están cedidos en precario por el Ayuntamiento e, incluso, en el caso de los chicos y chicas en edad escolar, comparten espacio con otro colegio público por lo que se les queda pequeño. Su principal reivindicación, de hecho, es la ampliación de sus centros para dar cobijo a todo aquel que lo necesite y que, en muchas ocasiones, no pueden recibir todo lo que Ariadna pone a su disposición. 

Al final, la asociación es sin ánimo de lucro y las subvenciones que reciben son escasas para todas sus ideas. La primera, también necesaria para que Educación dé paso a esa posible ampliación, es la accesibilidad y aunque la misma asociación puede hacerse cargo de una rampa determinada, no es así con todo el espacio.

Misma situación se encuentran con el Centro de Día en el que hasta siete personas reciben ayuda a tiempo completo por cinco profesionales. Todo esto en un espacio de cien metros cuadrados en los que la totalidad de las doce personas hacen su vida diaria. Esto provoca que mucha gente que está esperando no tenga espacio. No existe la posibilidad de entrar. Además, hay que sumar que se trata de un centro privado y no concertado, algo que la asociación autonómica está negociando con la Junta de Castilla y León para abaratar el precio que, en la actualidad, se reparten entre Ariadna y las propias familias. 

Especificidad

?Necesitamos que estén de la mejor manera posible. Sin especificidad, el tratamiento tampoco va a ser igual?. Son palabras de una de las profesionales que trabajan para los niños con autismo ante la posibilidad que existe de que se generalice a las personas con discapacidad, un hecho que implicaría aumentar un ratio de alumnos por profesores que los que padecen este trastorno no se lo pueden permitir. 

De hecho, dentro de las propias personas con autismo, no todos requieren la misma atención. También entra la posibilidad de que exista una discapacidad intelectual que acreciente los problemas y que provoque que se necesite casi una persona a tiempo completo ya sean profesionales o familia, los cuales deben estar coordinados para que las personas con autismo tengan la vida más ordenada posible y que así vaya creando hábitos que le ayuden a comprender cuál es el comportamiento que debe realizar. 

Sin la especificidad se haría imposible la opción que está sobre la mesa de que los niños con autismo puedan recibir una educación combinada con la que pasar algún día en centros ordinarios siempre con la ayuda de un profesional. Esto, por supuesto, es más caro pero también más óptimo que la escolarización combinada sin profesional que se lleva ahora. ?Necesita una persona con él y sus problemas aunque los demás se vuelquen?, afirman. 

?Se fomenta la autonomía?

Esta es la principal batalla para los profesionales de la materia y la familia de los afectados, el hecho de llegar a la mayor normalidad posible dentro de las posibilidades existentes. Por ello, la asociación ofrece una amplia gama de servicios a afectados y familias desde el duro momento del diagnóstico en el que se niega el trastorno hasta el tratamiento continuo posterior. 

Por ello, la asociación se presta voluntaria para esta primera acogida e información sobre ?qué recursos puedan dar? y sobre los pasos a dar a nivel institucional con la burocracia para ciertas ayudas. Esta orientación vocacional, intermediación laboral y promoción de la vida activa se complementa con intervenciones a la salud y autonomía personal de la persona con TEA. 

Pedagogía, psicología o logopedia son parte de un amplio espectro de actividades que también implica a las familias. Estas son, por supuesto, parte fundamental y su aprendizaje y la coordinación con los profesionales es esencial para el desarrollo de la persona. El cansancio que puede producir al comienzo esto mismo también es respaldado por la asociación con su servicio de conciliación y promoción del descanso familiar.

Así, entre otras actividades, ponen a disposición una vez al mes una escuela de familia, así como un taller de hermanos que recientemente ha tenido lugar. También se desplazan al propio domicilio de la familia para su formación y capacitación en un lugar común como mejor forma de desarrollo, algo que, por cierto, antes no se podía realizar dada la detección tardía del trastorno. 

 

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