Bajo el título “De infractores a misioneros llenando escuelas”, de IDNASSER 2013, la Casa Escuela Santiago Uno ha presentado el proyecto de voluntariado llevado a cabo durante el año, con el que los alumnos han podido aportar su granito de arena en talleres y actividades. Lo ha hecho en el marco de "La fiesta del Cordero", que se ha desarrollado a lo largo de la mañana. Durante la presentación, el director ha explicado a los alumnos que no hay clases sociales ni condición de superioridad por cuestiones económicas, y les ha transmitido su idea de una mente abierta a otras culturas.

También ha resumido las labores realizadas en Marruecos por los voluntarios del centro, poniendo ejemplos significativos de las aldeas a las que acudieron, como el de una niña, que, según ha dicho, “a sus 16 años quería ayudar de algún modo, y tiene ganas de aprender, así que se luchará lo que se pueda para que pueda llegar a estudiar medicina”. Han impartido además clases de natación, ya que, ha manifestado, “saber nadar puede ser muy importante en algún momento de su vida”.

El director también ha mencionado los prejuicios que suele haber sobre los alumnos. "Muchas veces se cambian de acerca cuando nos ven, pues hemos demostrado que somos buenas personas, y que no importa el dinero que tengamos".

Desde la presentación, ha promovido la participación del alumnado en forma de asamblea, frente al monólogo de los organizadores y profesores. Por eso, la Casa Escuela Santiago Uno, ha recordado, tiene una  radio propia. Una de las alumnas ha querido manifestar su gratitud ante la experiencia vivida. “se puede ser adolescente sin cosas materiales, están sobrevaloradas”, ha dicho ante sus compañeros de la Casa Escuela.

“Siendo pobre se puede dar mucho. Hay países ricos que se han vuelto tercermundistas en amabilidad. También he aprendido que se puede llorar por alguien que conoces de hace diez días, y que puedes llegar a querer mucho más a alguien que conoces desde entonces que a gente que conoces de toda la vida”, ha expresado. Después, los alumnos han degustado platos típicos de distintas partes del mundo, entre los que destacaban el cuscús y el cordero.

La concejala de Familia e Igualdad de Oportunidades, Cristina Klimowitz, también ha acudido al acto para apoyar la iniciativa. El subdirector de la Casa Escuela, Jorge, ha expuesto las actividades que están realizando desde “Llenando Escuelas” día a día. “Aprovechamos instalaciones que no están en uso para crear talleres, canchas de baloncesto…los voluntarios y los chicos de aquí participamos conjuntamente y hacen cursos de soldadura, costura, medicina…”. Asegura que para ellos es un soplo de aire fresco, una forma de liberar tensión y estrés acumulado de las clases, de modo que saca lo mejor de ellos, y resulta de lo más positivo.

 

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