Cientos de exámenes de conducir han sido suspendidos a lo largo de las últimas tres semanas en la provincia de Salamanca, unos 35.000 en todo el país, como consecuencia de los paros parciales convocados por los examinadores para reclamar mayor seguridad, un refuerzo de las plantillas, mejores condiciones de trabajo y una revisión salarial.

Esta movilización, iniciada el pasado 14 de septiembre con paros de tres horas cada día, cuenta con el respaldo de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F), sindicato más representativo en las administraciones públicas, que también ha llamado a secundar los paros a otros colectivos cualificados de la Dirección General de Tráfico (DGT), como coordinadores, especialistas, jefes de sección, investigadores, entre otros, que se sienten concernidos por esta protesta.

?Los examinadores se sienten maltratados y abandonados por la Administración y buscan la sensibilización de la sociedad ante situaciones indeseables que viven a diario, como insultos o agresiones físicas que, en muchos casos terminan en los tribunales?, explica el sindicato.

CSI-F considera que esta situación podría empezar a resolverse comunicando los resultados de los exámenes al día siguiente, como ocurre en otros países de la Unión Europea, por ejemplo en Francia.  La mayoría de las agresiones se producen en zonas aisladas, polígonos industriales o caminos alejados de los núcleos urbanos de población.

 

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