Las entidades financieras de España, Bélgica, Francia, Italia y Portugal ofrecen préstamos hipotecarios con cláusulas suelo, una disposición que impide que el consumidor se beneficie de las bajadas del euríbor. En España, más del 80% de las hipotecas constituidas sobre viviendas cuentan con cláusulas suelo. A día de hoy, La Caixa, Bankia, Banco Sabadell y Banco Mare Nostrum son los únicos grandes bancos españoles que siguen vendiendo hipotecas con esta limitación.

Para una hipoteca media firmada en 2005, una cláusula suelo del 4% habría supuesto un sobrecoste de 6.610 euros en los nueve primeros años de vida del préstamo. Las cláusulas suelo marcan el interés más bajo que un consumidor pagará por su préstamo, al margen del nivel al que pudiera bajar el euríbor, el índice de referencia usado en el 87,5% de las hipotecas que se constituyen en España1. Por ejemplo, un usuario que contara con una hipoteca con un interés de euríbor+2%, pagaría actualmente un 2,513% a su entidad2. Ahora bien, si su contrato tuviera una cláusula suelo del 4%, ese sería el interés que le tocaría pagar, independientemente de que la suma de euríbor más diferencial fuera mucho menor.

Según Estefanía González, portavoz de Finanzas Personales de Kelisto.es, “en España, los últimos datos disponibles apuntan a que más del 80% de las hipotecas sobre viviendas cuentan con cláusula suelo, es decir, casi 5 millones de préstamos contarían con estas limitaciones3. En la práctica, la aplicación de las cláusulas suelo puede llegar a tener un impacto de miles de euros al año en el bolsillo de millones de familias afectadas si el euríbor cae a unos niveles tan bajos como los actuales”.

“La sentencia del Tribunal Supremo en mayo de 2013 declaraba nulas las cláusulas suelo que se habían aplicado en 400.000 hipotecas de BBVA, cerca de 90.000 de Novagalicia Banco y algo más de 100.000 de Cajamar. Esta decisión provocó que estas y otras entidades retiraran esta disposición de sus préstamos, y ha reducido la proporción de hipotecas que cuentan con “suelos”. Ahora bien, la sentencia del Alto Tribunal no declaraba nulas todas las cláusulas sino aquellas que ‘no eran claras ni transparentes para el consumidor’. El Supremo también determinó que estas disposiciones podrían ser anuladas cuando hubiera engaño por parte del banco. Por tanto, el establecimiento de una cláusula suelo en nuestro país es lícito, siempre que se haga de forma transparente con el cliente.”

Impacto de miles de euros al año

En la práctica, la aplicación de las cláusulas suelo puede llegar a tener un impacto de miles de euros al año si el euríbor cae a unos niveles tan bajos como los actuales. Por ejemplo, un consumidor que hubiera contratado una hipoteca media de las que se firmaban en enero de 20055, con una cláusula suelo del 4%, habría desembolsado 85.430 euros a su entidad, frente a los 78.820 euros que habría pagado de no tener cláusula suelo. Es decir, esta limitación ha hecho que pague 6.610 euros más durante los últimos nueve años (+8,39%).

Las mayores diferencias entre su cuota real y la que habría tenido que pagar de no tener cláusula suelo se habrían registrado desde 2010. Ese mismo año, un consumidor como el de este ejemplo habría tenido que pagar 1.140 euros más al año como consecuencia de la aplicación del límite a la bajada del tipo de interés. No obstante, la diferencia máxima se habría producido este mismo ejercicio: en un caso como este, la cuota anual con cláusula suelo habría superado en 1.626 euros a la que hubiera tenido que abonar de no contar con esta limitación.

Nueve factores que debes analizar para saber si te están ofreciendo una buena hipoteca 

1. Interés

En la actualidad, las mejores ofertas son aquellas que cuentan con un diferencial inferior al 2%. Eso sí, incluso aquellas que rondan esta cifra no son tan buenas, si ponemos los datos en perspectiva. Entre 2005 y 2008 (en plena burbuja inmobiliaria), los diferenciales estaban por debajo del 1%, un porcentaje realmente interesante para poder afrontar los posibles vaivenes del euríbor. En cambio, con un diferencial del 2% es esencial que calcules qué sucedería si el índice volviera a los máximos de 2008 (por encima del 5%) y si serías capaz de afrontar la cuota mensual que tendrías que pagar.

2. Vinculación de productos

Las mejores ofertas son aquellas que no te exigen contratar ningún producto para lograr el diferencial mínimo. Ahora bien, lo habitual es que muchas ofertas requieran que accedas a productos adicionales para lograr el diferencial más bajo. Es el caso de la hipoteca de CajaSur, que requiere vincular hasta seis productos para acceder a una bonificación del 0,50%.

3. Comisiones de apertura, estudio y desistimiento

Como ocurre con otros productos bancarios, las mejores hipotecas son las que no tienen comisiones. Prácticamente, ninguna oferta incluye comisión de estudio, pero no ocurre lo mismo con la de apertura y desistimiento. Para las de apertura, las ofertas menos interesantes son aquellas que superan la media del sector, que ronda el 1%. En el caso de la de desistimiento, las hipotecas menos atractivas son las que aplican un porcentaje similar a los límites máximos que marca la ley: 0,50% en los 5 primeros años del préstamo y 0,25% en el resto del plazo.

4. Cláusulas abusivas

El Colegio de Registradores ha llegado a identificar hasta 35 cláusulas abusivas en los contratos hipotecarios. Por tanto, es esencial que analices la letra pequeña de tu oferta y que rechaces cualquier disposición que pudiera vulnerar tus derechos.

5. Financiación

Las ofertas más interesantes son las que conceden hasta el 100% del valor de tasación. Sin embargo, algunas entidades solo ofrecen este porcentaje si adquieres un inmueble del propio banco o si vas a financiar la compra de una primera vivienda.

6. Ingresos mínimos

Las mejores hipotecas son aquellas que no te exigen unos ingresos mínimos y que, además, cuentan con un diferencial competitivo, como sucede con la Hipoteca Naranja de ING y la Hipoteca de Uno-e. En cambio, no deberías aceptar una oferta que, a cambio de un diferencial por debajo del 2%, te pida unos ingresos mínimos elevados, como pasa con la Hipoteca Vivienda de CajaSur (5.000 euros al mes para e+1,25%).

7. Plazo de amortización

Lo normal es encontrarse con hipotecas que ofrezcan un máximo de 30 años, aunque también hay casos que te permitirán alargar la devolución hasta los 35 (como las hipotecas de Caja España-Duero) o los 40 años (como la Hipoteca Naranja, de ING Direct). Sin embargo, debes tener en cuenta que el plazo puede estar limitado dependiendo de la edad del solicitante. Lo habitual es que la suma de la edad del cliente más el plazo de la hipoteca no supere los 70 años.

8. Garantías adicionales

Las mejores ofertas son aquellas que no requieren una garantía, que es lo habitual si quieres financiar el 80% (o menos) del valor de tasación de la vivienda y domicilias tu nómina o unos ingresos regulares. De no ser así, la mayoría de las entidades te pedirán un respaldo.

9. Características de la cuenta corriente asociada

Las mejores cuentas asociadas a una hipoteca son aquellas que, además de no cobrarte por mantenimiento o administración, no te aplican gastos por otros conceptos, como las tarjetas. En cambio, no deberías aceptar ofertas en las que, si no domicilias la nómina, pueden cobrarte comisiones de mantenimiento: por ejemplo, en un caso así, Banco Santander, Banco Popular y Unicaja cobran 60 euros anuales.

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