Hay enfermedades que por no percibirse a simple vista significa que sean menos dolorosas. Es el caso de la fibromialgia, un síndrome reumatológico crónico cuyo origen es aún desconocido. También para la mayoría de la sociedad, que lo identifica con otro tipo de dolencias. La Facultad de Medicina ha acogido en la tarde de este jueves un coloquio para abordar esta enfermedad.
 
Desde el año 2004, la asociación de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica de Salamanca, Afibrosal, con sede en la calle La Bañeza, se ha convertido en bálsamo para cientos de salmantinas. Todo surgió a raíz de una terapia colectiva. El Servicio de Reumatología, que se encontraba desbordado, pidió ayuda a la Universidad y se adjudicó un proyecto a Mapfre a través del cual una psicóloga percibió el problema y propuso continuar trabajando. A través de terapias alternativas psicológicas, musicología y risoterapia, se logra enseñar a saber vivir con la enfermedad. 

 

La labor comenzó a dar sus frutos y se fueron añadiendo profesionales para expandir la terapia. Así, se firmaron convenios con osteópatas, fisioterapeutas y una psicóloga clínica. Desde Afibrosal luchan contra la incomprensión social y los problemas del mercado laboral. Y es que esta enfermedad puede provocar bajas duraderas, pero con la reforma del Gobierno se penalizan estos periodos prolongados de ausencia del puesto de trabajo. De ahí que Afibrosal solicite un mayor reconocimiento de la fibromialgia por parte de las administraciones, con una adaptación de la jornada laboral, distribuyendo mejor las horas.

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