La asociación de usuarios bancarios, Adicae, exige al nuevo Gobierno medidas concretas para poner fin a la sangría ade la economía de las familias, pues a su juicio es preciso regular legalmente una cuestión tan importante como las comisiones bancarias. Y es que varias entidades financieras imponen mayores comisiones por tener menores saldos, penalizando de esta forma a las rentas más altas y convirtiendo a la banca en un producto cada vez más elitista.
 
Con el objetivo de clarificar la aplicación de las comisiones más comunes, Adicae ha realizado un estudio del coste para un consumidor de las operaciones financieras más habituales, llegando a la conclusión de que un usuario medio puede llegar a pagar hasta 567’8 euros a su entidad sólo en concepto de comisiones. La asociación realizó este mismo estudio en 2004. Desde entonces el aumento de las comisiones máximas es descomunal, con una media del 265%. En este periodo el IPC sólo ha subido un 24%.
 
El Banco de España es la entidad encargada de registrar las comisiones máximas que fijan las entidades bancarias españolas. Según los datos ofrecidos por este regulador, el mantenimiento anual de una cuenta corriente con una media de 48 apuntes por año, puede suponer para los usuarios un coste en comisiones de 178’8 euros. Por la tenencia de una libreta de ahorro, las cajas pueden cobrar hasta 150 euros. Realizar una media de ocho transferencias al año entre cuentas corrientes puede suponer 60 euros.
 
La utilización de la tarjeta de crédito con una media anual de siete disposiciones en efectivo, tanto en la misma red como en otra diferente, puede suponer a cada consumidor pagar a la entidad financiera 84’5 euros anuales. Y los usuarios de tarjetas de débito pagan al año entre mantenimiento, disposiciones en efectivo y consultas de saldo un máximo de 94’5 euros.
 
Conviene destacar que este desmedido incremento de las comisiones bancarias no se ha correspondido con una mejora del servicio que prestan los bancos. Más al contrario, este incremento de las comisiones pagadas por los usuarios ha sido compensado por las entidades financieras con una disminución en la calidad de los servicios que prestan a sus clientes: en algunos casos, según el estudio de Adicae, llegan a obligar el pago de recibos en ventanilla únicamente dos días por semana o exigir la retirada en efectivo del cajero automático por cantidades inferiores a 300 euros, causando un grave perjuicio a los usuarios de la tercera edad.
 
Otro de los puntos negativos es la aplicación de comisiones regresivas: varias entidades financieras imponen mayores comisiones por tener menores saldos, penalizando de esta forma a las rentas más bajas. Ante esta situación de desprotección de los consumidores, propugna por la regulación legal de una cuestión tan importante como es el de las comisiones bancarias, que carecen de criterios claros en su aplicación.
 

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