Las retenciones de IRPF determinan cuánto dinero detrae Hacienda de nuestro salario para el posterior pago de la declaración de la renta. Se trata de un elemento importante que varía en función de los ingresos y la situación familiar. Es obligación del empresario su correcto cálculo, pero nunca está de más conocer su funcionamiento para comprobar que, efectivamente, la compañía lo está calculando como debe y evitar así posteriores sustos.

Con el cambio de año llega la actualización de los salarios con el IPC para unos y las subidas de sueldo pactadas para otros. Consecuentemente hay que recalcular la retención de IRPF que se practica en cada nómina. Los recientes cambios en el IRPF 2012 introducidos por el Gobierno de Rajoy dan cuenta de un aumento en los tipos aplicables, supuestamente de manera excepcional por los próximos dos años, esto es, 2012 y 2013.

 
Antes de nada, hay que recordar que la retención de IRPF no es más que un dinero que la Agencia Tributaria detrae del salario por medio de la empresa como anticipo de la cuota del impuesto que después habrá que pagar. Es decir, se trata de un capital que Hacienda retiene como previsión para evitar grandes sorpresas y desembolsos en la declaración de la renta.
 
La cuantía concreta de la retención de IRPF dependerá de varios factores. En primer lugar, la situación personal y familiar, esto incluye la situación conyugal, número de hijos al cargo y su edad y personas mayores o discapacitadas al cargo. Las bases liquidables sujetas a retenciones depende de todos estos datos, y más allá de toda explicación, lo que quiere saber todo asalariado son los montos a partir de los cuales se realizan las retenciones de la nómina. En segundo lugar, el tipo de contrato también influye en la retención que llevará a cabo la AEAT. Por ejemplo, los contratos temporales están sujetos a una retención menor, como los firmados con la segunda empresa. Finalmente, los ingresos determinarán el tramo en el que nos encontramos y el tipo aplicable al mismo.  En este sentido, la tabla de retenciones de IRPF establece los siguientes tramos:

Para quienes quienes tengan dudas y deseen saber si la retención de IRPF que la empresa les aplica es correcta, la página de la AEAT cuenta con una sección específica sobre la retención de IRPF. Sin embargo, lo más útil es el programa de ayuda para su cálculo que se puede descargar y es muy fácil de utilizar. Una vez descargado e instalado en el ordenador (está disponible para todas las plataformas) sólo hay que introducir los datos personales como lo haríamos en el modelo 145 de comunicación de datos al pagador.

El programa de ayuda de la AEAT divide la información a introducir en cuatro sectores o pasos que habrá que seguir:

- Datos personales: además de NIF y fecha de nacimiento, cuenta con un apartado para indicar la situación familiar y otro la situación laboral. Se puede acceder a una explicación de cada opción sólo con situar el puntero encima de la misma.
- Ascendientes y descendientes: aquí habrá que añadir los datos de los hijos o ascendientes en caso de que sea necesario.
- Datos económicos: hay que introducir la información de los ingresos empezando por el salario bruto anual (dinerarias y en especie) en la primera casilla. En la tercera casilla habrá que indicar las deducciones anuales como los pagos a la Seguridad Social, mientras que en el resto se incluirían hipotéticas pensiones al cónyuge o a los hijos.
- Datos de regularización: indica el motivo por el que se vuelve a calcular la retención de IRPF. Una vez seleccionado habrá que indicar las cantidades satisfechas antes de las regulación y después.
- Resultados: por último sólo hay que ‘pinchar’ en la pestaña de resultados para que el programa calcule cuánto debe retenernos la empresa.

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