-  Priorice lo verdaderamente importante: la navidad no tiene por qué ser una época para abocarse a las compras.  El mejor banquete y el mejor regalo que podemos ofrecer es compartir afablemente con los seres queridos las fechas que se prestan para la reunión y el reencuentro con los afectos.

-  Regalos creativos: si desea obsequiar algo,  no tiene que ser algo necesariamente costoso para ser significativo. Explote su mejor talento y la persona que pretende agasajar, se sentirá complacida de haber recibido un detalle verdaderamente personalizado.

-  Organícese: la navidad suele ser una época de actividades diversas. No descuide su agenda y así podrá cumplir con todos los compromisos y rutinas asociadas con las festividades.

- Evalúe sus cambios de ánimo: si se siente marcadamente deprimido, consulte con un especialista para descartar el conocido “desorden afectivo estacional”,  un tipo de depresión que sucede en los meses de invierno, cuando los días son más cortos y el clima es más frío. Un componente biológico, aunado a la falta de luz, puede detonar esta condición. Si también ha experimentado durante el año una situación de duelo persona, familiar o profesional, es buen momento para iniciar terapia, porque la Navidad puede desencadenar bajones de ánimo importantes.

-  Pague deudas importantes con las utilidades: el mejor regalo que puede darse es salir de deudas que lo estresan el resto del año. Una buena idea es cancelar, al menos, la deuda completa de una de sus tarjetas de créditos o girar pagos adelantados de préstamos. La acción de seguro lo llenará de una sensación de paz y tranquilidad.

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