El Corte Inglés: el maná laboral indigestado que provoca una continua jaqueca urbanística

 El Corte Inglés: el maná laboral indigestado que provoca una continua jaqueca urbanística
El Corte Inglés: el maná laboral indigestado que provoca una continua jaqueca urbanística

Veinte años tardó en instalarse El Corte Inglés en Salamanca. Las continuas trabas que el centro comercial encontraba para su llegada a la capital del Tormes quedaron solventadas con el nuevo siglo. Con una inversión de 115 millones de euros, se asentaría en el solar del viejo cuartel de caballería Julián Sánchez El Charro, modificando la fisonomía de la zona. Hasta se cambió el nombre de la calle, de Federico Anaya a María Auxiliadora, y se estableció el estacionamiento de pago en el barrio. 

Pero desde entonces los problemas urbanísticos se suceden, como viene informando en primicia SALAMANCA24HORAS. Hace dos años, tras la primera sentencia del Tribunal Supremo, que anula el convenio por el cual se permitió construir el centro comercial, este diario titulaba en un reportaje ?El Corte Inglés pasa de generador de empleo a quebradero de cabeza?. Dos años después, el maná laboral se ha indigestado y provocado una continua jaqueca.

El 11 de septiembre de 2009, a las 9:47 horas, se abría al público el centro comercial con una plantilla de 684 trabajadores. Aquella primera jornada, 36.716 personas pasaron por El Corte Inglés, superando las previsiones iniciales. Los tres primeros productos que se vendieron fueron un periódico, un bolso y un estuche de maquillaje. Seis años y medio después, la plantilla es menor y las visitas diarias también.   

La incertidumbre se cierne ahora sobre el futuro de El Corte Inglés. Su situación ahora mismo es de alegalidad tras confirmar el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León la anulación de la licencia de construcción que un Juzgado de Salamanca dictó acorde a otra sentencia anterior del Tribunal Supremo en contra de El Corte Inglés. Si el centro comercial presenta un recurso de casación, el último posible, puede dilatar el proceso judicial otros tres o cuatro años, pero sólo eso, dilatar, porque sabe que la sentencia volverá a ser contraria.

La pelota está en el tejado de El Corte Inglés si quiere que no se ejecute la sentencia que anula la licencia de su construcción. Tan sólo tiene que acceder a las contraprestaciones urbanísticas que le reclama el partido político Equo (anteriormente Los Verdes), parte demandante, que pasan por una compensación en forma de terrenos y financiar equipamientos públicos para disfrute de todos los salmantinos. Es decir, devolver a la ciudad el beneficio que El Corte Inglés sacó de un convenio urbanístico declarado irregular por la Justicia.

 

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