Existen datos macroeconómicos que sí que dan muestras de que la difícil situación económica que atraviesa España se está dejando atrás. Si en julio de 2012 la prima de riesgo española superaba los 600 puntos, disparando todas las alarmas ante un posible rescate de nuestra economía, a día de hoy ésta se encuentra por debajo de los 140 puntos, lo cual quiere decir que la confianza en nuestra capacidad de devolver los préstamos a nuestros acreedores se ha recuperado enormemente.

Las exportaciones realizadas desde España resultaron ser uno de los principales motores para evitar la caída brusca de nuestro PIB, pero en la actualidad la fuerza del mercado exterior parece haber desaparecido.  Y en el segundo trimestre de este año, el consumo de los hogares aumentó un0,7% y la inversión lo hizo en un 0,5%.

Además, la inflación está controlada, por lo que los precios no se han incrementado de forma alarmante. Sin embargo, hay que tener presente que, en el caso de que los precios suban de forma lenta hasta no crecer y, posteriormente, decrecer, se incurriría en un proceso de deflación, el cual crearía un nuevo problema a España.

Por otro lado, técnicamente, se ha dejado atrás la recesión, puesto que el crecimiento intertrimestral del PIB español ha comenzado a ser positivo. No obstante, hay que ser cautos con estos datos, puesto que, aunque la definición teórica nos dice que el crecimiento positivo anuncia una salida de la crisis, los datos no son tan buenos como podría esperarse para afirmar rotundamente que la crisis se dejó atrás; así pues, después de tener soportar crecimientos negativos algo superiores al 1%, en el segundo trimestre de 2014 se ha crecido un 0,6%. Así mismo, otro dato a tener en cuenta es que, aunque el PIB haya crecido, el PIB per capita (la riqueza media a la que toca cada español), no ha crecido nada. Así, el rescate a la banca se puede dar por finalizado.

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