Las empresas Gecocsa, Trandex, Arribas G, Resga habían presentado una propuesta para ejecutar la demolición del antiguo Mercasalamanca, cuyo presupuesto de licitación ascendía a 420.000 euros sin IVA. La Junta de Compensación ha adjudicado la obra a la empresa Trandex por un importe de 278.000 euros. A partir de ahora deberá redactar en el plazo de tres semanas el proyecto para posteriormente, tras su aprobación, obtener las licencias pertinentes y, una vez obtenidas éstas, en el plazo de tres meses ejecutar las obras. De ahí que la demolición del antiguo Mercasalamanca comience en otoño.
 
Según explica el Ayuntamiento, esta actuación se realizará "cumpliendo escrupulosamente con la normativa vigente y la gestión de residuos por parte de una empresa acreditada". De este modo, se garantiza la seguridad en todo el proceso. De hecho, la empresa adjudicataria debe redactar el proyecto para demoler esta infraestructura y realizar el estudio de gestión de residuos para asegurar el derribo de las antiguas naves que ocupan 35.000 metros cuadrados. 

Hasta que se pueda llevar a cabo esta actuación, la Policía Local mantiene el refuerzo de la vigilancia para evitar que personas no autorizadas accedan a las instalaciones. Y es que las viejas instalaciones junto a la estación de ferrocarril se han convertido en una especie de barrio fantasma. Naves abandonadas donde los residuos se acumulan durante el día, pero un recinto que al llegar la noche tiene más vida de la que aparenta. El antiguo Mercasalamanca se ha convertido durante los últimos meses en cobijo para indigentes y drogadictos, pero también en un lugar para esconderse quienes tienen causas pendientes con la Justicia. 

 
En lo que va de año se han registrado tres incendios en la zona debido a las fogatas incontroladas que se llevan a cabo en las naves abandonadas. También se ha detenido a al menos una decena de personas, algunos por intentar robar la chatarra que aún permanece en algunas naves, además de que hubo un detenido por una violación y otro por encañonar con una pistola a una mujer en un bar de Garrido. De la puerta que hay en la prolongación del paseo de Los Madroños se han retirado varios barrotes, dejando un hueco por el que acceder cada noche hacia lo desconocido. Cada nave se ha convertido en una especie de refugio donde se agrupan individuos según su raza o función en tan singular ‘barrio’.
 

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