Muchos de los vehículos que están actualmente en el mercado incorporan sistemas avanzados de ayuda a la conducción (los denominados sistemas ADAS, por sus siglas en inglés), como son los detectores de ángulo muerto o el avisador de cambio de carril, herramientas que contribuyen a incrementar la seguridad vial. Con el fin de dar un paso más en este sentido, los mayores expertos a nivel internacional trabajan ya en sistemas PADAS, sistemas de asistencia a la conducción que incorporan una nueva variante: el actuar de forma parcialmente autónoma.
 
Desarrollar una metodología innovadora para diseñar y validar nuevos sistemas PADAS es el objetivo de un proyecto europeo del VII Programa Marco en el que ha colaborado, como único socio español, el centro tecnológico Cidaut de Valladolid. Se trata del proyecto ISi-PADAS, en el que han participado 11 centros de investigación, universidades y empresas de cuatro países.
 
El papel de Cidaut, como explica a DiCYT (www.dicyt.com) la investigadora María Alonso, se ha centrado en dos aspectos. El primero ha sido el estudio de la influencia del factor humano en la conducción, en lo que el centro trabaja desde hace de cerca diez años. La idea es tratar de contrarrestar los errores que pueda tener el conductor en determinadas situaciones, como la distracción, teniendo en cuenta que los sistemas de ayuda a la conducción tradicionales pretenden evitar situaciones de peligro y que los accidentes siguen produciéndose “quizá porque la actuación del conductor no es la óptima”. “Realizamos dos tipos de ensayos, unos en situación de tráfico real y otros en un simulador de conducción que tenemos en nuestras instalaciones y que cuenta con tres pantallas frontales y tres traseras que simulan una situación de tráfico real”.
 
En concreto, analizaron cómo influye la distracción en la conducción. “Estudiamos dos tipos de distracción, la cognitiva y la visual. La primera en el simulador y en situación de tráfico real, al ser menos peligrosa, y la segunda en el simulador, ya que puede conllevar situaciones como salidas de vía”, detalla Alonso.
 
En el ensayo sobre distracción cognitiva el conductor debía realizar un recuento numérico relativamente complejo, contar de tres en tres. Los investigadores instalaron distintos sensores en el automóvil para controlar parámetros como la velocidad, la distancia con el vehículo precedente o la posición lateral en el carril, “variables del comportamiento del conductor que se ven afectadas en situación de distracción cognitiva”. Posteriormente, se pasó esa información al proyecto “para que fuera tenida en cuenta en el diseño de los sistemas de asistencia a la conducción parcialmente autónomos”.
 
El fin, añade, es que ante una situación crítica “el sistema entre en funcionamiento y actúe por sí solo”. InterfazLa otra parte en la que ha trabajado Cidaut en el marco del proyecto, que ha concluido recientemente, ha sido el diseño de una interfaz a nivel de simulación donde se muestran los avisos del sistema parcialmente autónomo. En este sentido, se ha trabajado solo con herramientas de apoyo al control longitudinal, es decir, dirigidas al mantenimiento de la velocidad y la distancia relativa con el vehículo precedente. Concretamente, se ha trabajado con un sistema de aviso de colisión frontal y con un sistema que, ante una situación de peligro, adapta la velocidad marcada teniendo en cuenta la distancia con el vehículo situado justo delante.Al producirse una situación crítica, la herramienta anuncia su puesta en marcha activando avisos acústicos y visuales, e incluso se ha añadido una parte táctil.
 
Tal y como detalla a DiCYT la investigadora de Cidaut, en cada caso emite un aviso diferente. Mientras que en el sistema de colisión frontal muestra, en el velocímetro, un icono de un vehículo y tres niveles de peligro diferentes dependiendo de la gravedad de la situación; el otro sistema se activa automáticamente y muestra un testigo, también en el velocímetro, para que el conductor sepa que el sistema parcialmente autónomo ha entrado en funcionamiento y que su velocidad está marcada, emitiendo solo la alerta si se produce algún fallo.Según subraya María Alonso, el enfoque del proyecto ISi-PADAS es teórico y metodológico, profundizando “en cómo deben diseñarse estos sistemas en parte autónomos”, razón por la que no se ha desarrollado un prototipo para llevar al mercado. No obstante, los resultados del trabajo “están puestos a disposición de la industria”.
 
Predecir el comportamiento
 
A nivel general, la metodología desarrollada en el proyecto ISi-PADAS se apoya en los tres pilares de la conducción: el conductor, el vehículo y el entorno. De este modo, se han diseñado unos modelos teóricos que representan a cada uno de estos tres componentes y que tratan de predecir cómo se puede comportar el conductor ante diferentes situaciones relacionadas con el entorno o con el propio vehículo. Para ello, se han llevado a cabo simulaciones “aceleradas” con las distintas situaciones que se pueden dar.
 
“En lugar de hacer ensayos, costosos en tiempo y recursos, se han realizado simulaciones que permiten saber con qué probabilidad se producen determinados riesgos y se ha utilizado este conocimiento en el diseño de los sistemas PADAS”, recuerda la investigadora de Cidaut.

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