La Universidad de Salamanca ha formado a grandes humanistas y literatos, como vimos la semana pasada con Calderón de la Barca, pero también ha moldeado grandes mentes para la ciencia. Por su Facultad de Medicina pasaron insignes doctores cuya labor ha sido posteriormente reconocida en el callejero salmantino. Sin embargo, no todos los doctores son precisamente médicos. Es el caso de la calle Doctor Piñuela.
 
Subiendo por la calle Toro, justo antes de llegar a la Plaza Mayor, sale a la derecha una pequeña vía que antaño fue conocida como el callejón de la Bola, debido a la existencia de un conocido mesón. No es hasta el siglo XX cuando su nombre pasa a ser Doctor Piñuela, quien no fue un médico, sino catedrático de Derecho. Pero tampoco se le recuerda como experto en leyes, sino por una labor más solidaria.
 
Don Rafael Pérez Piñuela dejó su herencia para que fundase un asilo dedicado a los ancianos indigentes. Un lugar donde dar cobijo y comida a personas de edad avanzada sin oficio ni familia, los entonces denominados menesterosos. Eso sí, debían estar en posesión de algún título universitario. Allí permaneció el Asilo de San Rafael hasta que en 1970 fue derribado para dar lugar a una nueva iniciativa social, una residencia de la tercera edad.

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