La Junta de Castilla y León sitúa la Formación Profesional (FP) en el centro de las actuaciones que contribuyen al aumento del empleo y garantizará la cualificación de los parados en competencias exigidas por los sectores con mayor crecimiento y demanda de empleo, hasta el 21 por ciento del total de personas desempleadas. Por eso, elaborará un catálogo de necesidades formativas de trabajadores desempleados de carácter regional, que atenderá a las peculiaridades territoriales y tomará como criterio la posibilidad de inserción laboral y la demanda de cualificaciones de los distintos sectores productivos. 
 
Este compromiso se recoge en el IV Plan de Formación Profesional 2012-2015, suscrito por el Consejo del Diálogo Social, un programa que contiene cuatro grandes retos estratégicos, desarrollados en 27 objetivos operativos y 97 medidas específicas. Los grandes retos pasan por hacer más atractiva la FP, potenciar estas enseñanzas a lo largo de la vida, reforzar su vínculo con las empresas y avanzar en un sistema integrado.
 
El Ejecutivo autonómico también se compromete a promover el reconocimiento, evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas mediante experiencia laboral, para lo que realizará convocatorias anuales de ámbito regional. Además, plantea un incremento de la oferta de formación para el empleo vinculada al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, 
 
Otro reto es reforzar la oferta dirigida a trabajadores ocupados. Al respecto, se expresa el compromiso de formar al 15 por ciento de los ocupados en sectores con pocas perspectivas de crecimiento económico y empleo en ocupaciones afines con mayor proyección en el mercado laboral. El plan pretende también ampliar la tasa de cobertura del 40 por ciento de empresas que participan en la formación de sus trabajadores, de manera especial en pymes.
 

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