La crisis económica que afecta a España desde 2008 es una de las causas principales del retraso de la edad media de emancipación de los jóvenes españoles, que se sitúan ya en torno a los 29 años. Así lo revela la investigación 'Jóvenes y emancipación en España', realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y Obra Social Caja Madrid.
 
La investigación pone de manifiesto que la difícil coyuntura económica actual está acentuando notablemente el tradicional modelo español de emancipación juvenil, que ya de por sí es tardío. Según datos, en general, entre los 18 y 20 años, no existe en los jóvenes la aparente necesidad de emancipación, ni deseo de esta," tanto por lo difícil de su materialización como por haberse abierto y construido espacios alternativos a la misma". "Sin embargo, existen también otros elementos determinantes relacionados con características culturales, modelos familiares y políticas públicas que contribuyen sobremanera a que, junto a Italia, seamos el país europeo en el que más tarde se van de casa los jóvenes", señala.
 
La investigación revela que la crisis afecta fundamentalmente a dos indicadores estructurales, paro y vivienda, lo que condicionan y dificultan aún más la posibilidad de emancipación juvenil. Así, según datos de 2010, solo el 46,8 por ciento de los jóvenes españoles de 25 a 29 años está emancipado, pues la tasa de paro juvenil en España alcanza un 52,1 por ciento, a la cabeza de Europa junto a Grecia.
 
Otro aspecto que retrasa la emancipación según la investigación, es la ausencia de políticas públicas que "apuesten por procesos de empoderamiento e independencia de los jóvenes". "Mientras que el 22 por ciento de los jóvenes suecos de 15 a 30 años reciben algún tipo de beca o ayuda al desempleo; en España solo lo recibe el 5 por ciento. No existe un proceso institucionalizado ni normalizado", enfatiza el informe.
 
Otros factores
 
El entorno familiar también influye a la hora de que el joven decida demorar su partida, pues la familia ayuda en las estrategias de emancipación y sirve como garante de estabilidad, por lo que el joven no considera que sea tan urgente abandonar dicho núcleo familiar. "Los jóvenes entrevistados valoran la comodidad que encuentran con sus padres y temen, en caso de independizarse, perder estatus o beneficios materiales. Esta situación es claramente aceptada y compartida por los padres que comprenden y aceptan la necesaria independencia doméstica".
 
En cuanto a la transición de la escuela al trabajo, los jóvenes españoles tarden 34,6 meses en encontrar algún tipo de empleo, mientras que para encontrar un empleo permanente tardan 56,6 meses. "Este porcentaje está aún por encima de Portugal, en donde un joven tarda 51,5 meses en obtener un empleo permanente. Esto retrasa aún más la partida del hogar, ya que aunque el joven gane dinero, no es suficiente para independizarse", concluye.

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