El pasado mes de mayo la ciudad de Salamanca acogió la décimo tercera edición de las Jornadas de Empleabilidad para colectivos vulnerables. En las mismas participó el sociólogo Miguel Laparra, quien hizo un análisis sobre la situación de precariedad en el empleo. Él mismo apuntó “que cuando hablamos de empleo precario en España solemos referirnos a factores como la temporalidad cuando habría que incidir en otros como es la calidad del empleo y la calidad de vida de la persona trabajadora en su vida diaria, salario, etcétera”. Aseguró, de la misma manera, “que el empleo no siempre ha sido un elemento integrador, e incluso, algunos trabajos son hasta excluyentes”.
 
Laparra achacó, por otra parte, a que la precariedad laboral es consecuencia directa “de las distintas medidas políticas a lo largo de la historia”. A su vez, puso de manifiesto “que el impacto de la crisis económica en los hogares ha sido brutal”. Afirmaba en dicha ocasión “que hay un 13% de familias donde la persona sustentadora principal ha quedado en desempleo, un 34% de hogares cuentan con al menos una persona en paro y un 15% tiene a todos sus miembros en paro. De esto se entiende que el empleo precario no es la solución a la crisis”.
 
Laparra apuntó en su momento que “la metodología en la medición de la pobreza se basa en criterios que ocultan la pobreza real. Los indicadores económicos son inmediatos y numerosos; los indicadores sociales llegan a dos años vista de la investigación. Así, las decisiones políticas no se fijan o no se basan en lo social, sino en lo económico. No hay en este momento evidencia de ningún síntoma de mejoría social, pues es algo que costará años”. Por otra parte señaló “que las principales exclusiones se dan por orden de acceso al empleo, vivienda, salud, consumo, política, educación… El conflicto social aumenta en mayor medida en la población general que en la población de exclusión severa no dándose un aislamiento social por el momento”.
 
Sin embargo, según este sociólogo, “crece la exclusión moderada en la población normalizada. La exclusión social ha crecido un 50% y la severa en un 80% en los últimos tres años”. Por ello, propone vías de actuación que se basen en la obtención de un modelo productivo donde se potencien empleos cualificados y empleos sin cualificación avanzando en la dignificación de estos empleos y la mejora de sus condiciones. Por otra parte, ya que el empleo no garantiza la integración, Laparra propone que se avance en una protección social desligada al empleo porque de no ser así las personas en desempleo aceptarán condiciones laborales muy precarias. Por último, cree necesario centrarse en la formación y construir una nueva estrategia formativa de calidad.

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