La comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara ha respaldado imponer topes a las tasas de intercambio por pagos con tarjeta, hasta situarlas en un máximo del 0,3% del valor de la transacción para las de crédito y en siete céntimos o el 0,2% del valor de la transacción, lo que sea menor, para las de débito. Para la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) esta reducción corre el riesgo de derivar en perjuicios para los consumidores, ya que "las evidencias empíricas españolas y en otros países demuestran que no acompañar tales reducciones con la regulación de los costes repercutidos en los consumidores o de garantías de garantías de que la bajada se traduce en menores precios para los usuarios, perjudica muy negativamente a los consumidores, puesto que los bancos compensan sus ingresos mediante subidas en las diversas comisiones de las tarjetas y en los tipos de interés".
 
A su juicio, otras medidas aprobadas podrían ser incluso más perjudiciales para los consumidores, como la creación de 'multitarjetas' que, en un sólo instrumento y plástico, incorporan múltiples opciones de tipo de pago (débito, crédito, monedero....) y múltiples proveedores o sistemas a elegir en cada una de las operaciones que se realicen. Y es que la proliferación de esos artículos podría acabar por añadir dificultades y retrasos al pago con tarjeta, restándoles atractivo y pudiendo generar situaciones de confusión que perjudicarían negativamente a los consumidores, por lo que el Consejo Europeo o el pleno del Parlamento deberían evitar estas y otras medidas tan negativas al consumo.
 
Ademas la previsión de que los comercios puedan negarse a aceptar determinadas tarjetas constituye, según reconoce el propio Parlamento Europeo, una limitación a la capacidad de elección de los consumidores, y puede derivar en que los consumidores tengan que disponer de tres o cuatro tarjetas distintas para tener la garantía de poder pagar en comercios.
 
Por otro lado, Adicae cree que no incluir en el Reglamento a los denominados "sistemas de tres partes", como American Express, generará incentivos para que los sistemas cuatripartitos (Visa y MasterCard) intenten eludir el cumplimiento del reglamento convirtiéndose en sistemas tripartitos, con lo que se complicaría más el panorama de los consumidores y conllevaría que el mercado de tarjetas de pago fuese menos transparente, justo lo contrario de lo perseguido. Por todo ello, la asociación pide al Parlamento Europeo y al Consejo que adopte una postura en defensa de la protección de los consumidores europeos a la hora de regular los pagos con tarjeta.

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