Una de las pocas cosas que la crisis no ha cambiado es el comportamiento que tenemos ante las etiquetas de los productos. El 70% de los españoles no la leen totalmente, porcentaje que va en aumento pese a la mayor información que dan las etiquetas cada año. Los motivos principales son que la letra es demasiado pequeña o que se requiere demasiado tiempo para ello. Ambas se corresponden con el 73% de las personas. El 27% restante se divide, por orden, entre la complicación de entenderla, por dónde está colocada la información o por otras razones. 

El 30% que sí la lee o los que lo hacen parcialmente se fijan en una mayor medida en la fecha de caducidad o consumo preferente, 32%, seguida muy de lejos por los ingredientes con un 16% o el origen en un 14%. Hay personas que también se fijan en el valor nutricional, la categoría comercial, los beneficios para la salud, las instrucciones de conservación o, también, las de uso. Por eso no es de extrañar que el dato que resulta más útil de las etiquetas es precisamente la fecha de caducidad seguido de las normas de conservación y preparación según el informe de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios.

La opinión que tiene la sociedad frente a las etiquetas, además, no es positiva. La mayoría de los consumidores, un 58%, censura que ?responden más a los intereses de las empresas que a los del consumidor? mientras que un 61% piensa que las etiquetas no satisfacen sus necesidades informativas e incluso más porcentaje, un 81%, considera que no reflejan las características reales de los productos.

¿Y cómo les gustaría a los consumidores que fuesen las etiquetas? La etiqueta ideal debería tener la letra más grande, así lo cree el 30%, ser más clara y sencilla de entender, como opina el 26% y con palabras menos técnicas. Sin embargo, a pesar de que no se lee con detenimiento las etiquetas, sí se echan en falta en aquellos productos en los que no hay, por ejemplo en los alimentos vendidos al peso por dependientes como las carnes, pescados o frutas. Un 75% no encuentra información suficiente sobre su categoría, composición o lugar de origen en el establecimiento de venta, aunque solo ocasionalmente se le pregunta al dependiente sobre ello. 

En lo referente a los ganchos del etiquetado, las frases que aparecen en los envases y que animan más a la compra son ?sin colorantes?, ?bajo en materia grasa?, ?sin azúcares añadidos? y ?rico en fibras?. En el otro extremo, la sociedad tiende a no comprar productos con etiquetas que recen ?grasas parcialmente hidrogenadas? y ?agentes conservadores?, en buena medida porque desconocen su significado. 

 

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