Carlos Calzada es una enamorado de la música y de su saxofón. Pese a su juventud, cuenta con una dilatada experiencia como músico en formaciones de distinto calado. Ha tocado jazz, funky, blues, dixie, rock e incluso rumbas, cumbias y pasodobles. 

?Carlitos?, como lo conocen en su entorno, es un músico todoterreno que desde que no se separa de su saxo lleva su desgarrador sonido por escenarios, calles y plazas. Emplazamientos bien distintos, ante públicos muy diferentes, pero unidos por el único nexo de la música y todo lo que llega a transmitir. Y no importa, como asegura, que sea con una banda de música, una charanga, con músicos amigos o con una orquesta.

Tocar en la calle es algo especial para Carlos. De hecho, siempre que tiene oportunidad, lo hace. ?Tocar en la calle es una experiencia vital que tiene que vivir todo músico, es algo natural. En la calle puedes tocar lo que quieres, sin imposiciones, y es más gratificante porque la música y lo que te sale es más natural y realista. Si le gustas, el público se queda; si no, se va. Se agradece en una ciudad cultural que haya vida musical más allá de la academia y de las aulas?.

Recientemente, el Ayuntamiento de Salamanca ha aprobado los criterios para la autorización de actuaciones musicales y artísticas en espacios públicos. Los músicos, según lo que se estipula en la nueva ordenanza, deberán cambiar de sitio cada 45 minutos y no podrán pedir explícitamente limosna. ?Estábamos supuestamente mucho mejor en la ?alegalidad?. Los músicos planteamos ideas y no se nos ha tenido en cuenta, pero por lo menos ha sido un paso adelante que se nos haya reconocido?.

Como experiencia, Carlos Calzada se queda con la cercanía del público que solo te da tocar a pie de calle. ?Lo mejor es poder disfrutar de la inocencia de los niños, que bailan y disfrutan de la música de manera espontánea?, concluye el músico salmantino defendiendo este modo de actuar muchas veces infravalorado.

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