La investigación más avanzada en el campo de la Física está permitiendo conseguir importantes logros en una disciplina muy distinta: la Medicina. Uno de los tratamientos clásicos contra el cáncer es la radioterapia, que ataca las células tumorales por medio de fotones, pero también afecta a las células sanas y, por lo tanto, tiene numerosos efectos secundarios. Sin embargo, otro tipo de partículas evita este problema: los hadrones, según ha explicado esta tarde en Salamanca un especialista en el Encuentro Fronteras de la Ciencia ‘Tiempo de Física’ de la Fundación Duques de Soria.
 
Rafael García Molina, investigador de la Universidad de Murcia, ha explicado en declaraciones a DiCYT (www.dicyt.com) que la hadronterapia es una técnica emergente, aunque ya se aplica en hospitales muy avanzados. Los hadrones son partículas subatómicas, como los protones o los iones de carbono y pueden mejorar los tratamientos a medida que avancen las investigaciones en este campo.
 
“Las técnicas tradicionales de radioterapia emplean fotones. La idea es que para destruir el cáncer tienen que depositar energía donde está la célula maligna. El problema es que también mandan esa energía a un entorno de células sanas cercanas”, comenta el experto, “por eso, las personas que reciben tratamientos de radiación tienen la piel roja o se les cae el cabello”.
 
En cambio, la hadronterapia es un bombardeo con haces de protones o de iones que consiguen depositar la energía en el lugar adecuado de una forma más exacta, sin que la energía se disperse. “Va al sitio que tú quieres y las células que el haz de protones o de iones se encuentra por el camino sufren menos”, señala el físico.
 
Investigación para abaratar costes
 
La técnica, conocida también como protonterapia, ya se emplea con pacientes en unos 30 ó 40 hospitales de países como Estados Unidos, Japón o Alemania, que sólo tratan a unos pocos miles de pacientes y para tumores muy específicos. “Suelen ser tumores profundos que si tuvieran que ser atacados con radioterapia convencional, se depositaría tanta energía que la zona previa se dañaría”, indica Rafael García.
 
El problema es que esta tecnología aún es muy reciente y es muy cara, por eso, los hospitales la restringen a casos de cáncer en niños o a tumores específicos como el cáncer de próstata y los especialistas “están intentando investigar cómo reducir costes”, apunta el investigador de la Universidad de Murcia desde el punto de vista teórico, ya que él no trabaja en las aplicaciones médicas de la técnica.
 
Con esta conferencia se clausura un encuentro que durante dos días ha reunido a expertos en el campo de la Física que han tratado diversos temas, desde el bosón de Higgs hasta la radiación cósmica o la innovación empresarial. Esta cita se celebra alternativamente en la Universidad de Salamanca y en la Universidad de Valladolid y este año ha contado con más de un centenar de participantes y está apoyada por la Cátedra Iberdrola, la Oficina del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, el Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas de la institución académica salmantina y la Fundación General de la Universidad de Valladolid.

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