Partido Comunista, Izquierda Unida y Comisiones Obreras han celebado este 23 de enero un nuevo homenaje a Serafín Holgado. Una cita anual en honor del que fuera una de las víctimas del atentado que se produjo el 24 de enero de 1977 en su despacho laborista de la calle de Atocha de Madrid. A las 12:00 horas volvieron a reivindicar su memoria además de ?su coraje y las ideas que le llevaron a luchar por una sociedad más justa frente a la dictadura franquista?. Esto fue en el Cementerio San Carlos Borromeo.

Antes, en la sede de Comisiones Obreras, se colgó un ramo de flores en su honor ya que, en palabras del secretario provincial del sindicato, Emilio Pérez, "defendían los derechos de una transición y unos derechos de una ciudadanía que fueron fundamentales". Quiso recordar, además, su figura comparándola con "una nueva transición" en la que hay que seguir defendiendo los derechos frente a una "Ley de Seguridad Ciudadana que coarta la libertad de reivindicar".

El secretario provincial recalcó que se trata de un día "con una doble vertiente, la interna en la que hacemos examen respecto a lo que significamos y a la labor que tenemos que ir mejorando día a día en las empresas y de cara al exterior porque queremos reivindicar esa falta que tiene la sociedad de lo colectivo. Lo más importante es defender que juntos todavía se pueden hacer muchas cosas". Además, acusó al Gobierno de querer acabar con las organizaciones sindicales.

Por su parte, Alejandro Ruiz Huerta, denominó a Comisiones Obreras como la "columna vertebral de la democracia", más aún tras la última legislatura en la que se ha producido un importante deterioro del Estado de derecho. El compañero de Serafín Holgado en Atocha también quiso recordarle con "su tranquilidad. Siempre siento un profundo golpe de corazón por estar aquí", aseguró. "Es imposible olvidar. Siempre estamos en la lucha entre la memoria y el olvido. Atocha es inolvidable. Es una herida que seguirá siempre. Cuando hay un atentado siempre estará presente Atocha. Tenemos que hacer lo posible para eliminar la violencia".

Ruiz Huerta recordó que el jueves se presentó un libro, 'La matanza de Atocha', donde está contada "casi toda la verdad real y toda la verdad oficial. El juez instructor del caso impidió la búsqueda del autor intelectual, que no solo era Albaladejo. Cortó los hilos de esa investigación. No se sabe bien si hubo una trama organizada para parar la democracia. Ningún cambio político se merece la muerte de nadie", concluyó.

Sobre Serafín Holgado

Serafín era trabajador y metódico. Era hijo de Serafín, un trabajador ya jubilado de la Renfe, y de Pilar; tenía dos hermanos. Y una novia, estudiante de Filología. Le faltaba una asignatura, Derecho Mercantil, para terminar la carrera, cuando llegó a Madrid para hacer prácticas en el despacho.

Movido por su activa militancia comunista y convencido de que su actividad como futuro abogado podía ser un instrumento más en la lucha colectiva por una sociedad justa e igualitaria, se incorporó al despacho de Atocha donde encontraría la muerte junto a los abogados Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco y el auxiliar del despacho Ángel Rodríguez Leal. En el atentado también resultaron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Luis Ramos Pardo, Alejandro Ruiz Huertas y Dolores González Ruiz, la cual perdió el hijo que estaba esperando.

El objetivo de los despachos de abogados del PCE era la defensa de los derechos de los trabajadores y de los colectivos y organizaciones en los que legal o ilegalmente se organizaban los ciudadanos y, a su vez, utilizar los resquicios de la legislación franquista con el fin de socavar el propio sistema existente y agilizar la llegada de un modelo social donde se acabasen los privilegios de la clase social dominante.

Los asesinos actuaron con una inhumana sangre fría. A las 22:30 horas del 24 de Enero de 1977 tres individuos armados penetraron en el portal número 55 de la calle Atocha y se ocultaron un poco más arriba de la planta tercera, donde se encontraba el despacho de los abogados del PCE y de Comisiones Obreras. A las 22:45 los tres asesinos llamaron al timbre del despacho y dos de los pistoleros entraron a empujones, uno empuñando una Browning 9 mm Parabelum y otro una Star de 9 mm, modelo Super. El tercer miembro del grupo se quedó en la puerta del despacho para vigilar si subía alguien por las escaleras.

El grupo de asesinos ultra-derechistas compuesto por José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada, autodenominados Comando Hugo Sosa y vinculados a la Alianza Apostólica Anticomunista, huyeron tras la masacre, pero ni se molestaron en irse de Madrid, confiados en que les ampararían sus contactos con el poder y especialmente uno de los instigadores de su acción, Francisco Albadalejo Corredera, Jefe del Sindicato Vertical del Transporte.

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