Todos los ciudadanos son conscientes de que en los últimos años se instaló en la sociedad una conducta de gastar por encima de sus posibilidades, debido a la incitación al gasto poco reflexivo, endeudamiento familiar por encima de lo racional y consumismo insostenible en alimentación y servicios. Pero esta forma de consumo ha cambiado con la persistente crisis económica, y esto ha hecho que los hábitos y las tendencias hacia el consumo también hayan cambiado. 
 
Para ver este cambio hay que tener en cuenta el comportamiento del consumidor y la estructura de consumo que han constituido y constituyen uno de los indicadores socioeconómicos más significativos del nivel de vida de las poblaciones. El consumo es una función primordial para las sociedades ya que influye en sus sistemas económicos y hace que los individuos que accedan a los bienes que se producen se legitimen en esa sociedad, al mismo tiempo el volumen de productos de consumo recibidos por los individuos de una sociedad determina el éxito de ésta. Por ello se puede definir el consumo como un componente importante para la permanencia de los sistemas económicos y una actividad final de los individuos que de ello dependen. 
 
El consumo tiene otra dimensión que le hace ser esencial y necesariamente social; cualquier acto cotidiano es un recordatorio implacable del escaso nivel de actividad y consumo que sufre el país, los individuos deciden su modo de vida para ser admitidos en un determinado entorno social y disfrutar de los beneficios que la adscripción al grupo puede aportarle; esto, equivale a decir que el consumo es un hecho cultural. 
 
Una forma por la que los ciudadanos deciden su consumo es por el modelo socio-político, el cual ocupa un papel importante en estos tiempos de crisis, en esta relación socio-política es necesario tener en cuenta las vías tanto de los ingresos como de los gastos, ya que son las vías por donde se manifiesta esta correlación y hacen que los hábitos de consumo varíen. El volumen de gasto disponible de los individuos está condicionado por la presión fiscal que ejerce el Estado, tanto a través de los impuestos directos, que disminuyen la capacidad de gasto y ahorro, como de los impuestos indirectos sobre el consumo, que pueden provocar una cierta “ilusión consumista” cuando crece la imposición indirecta. 
 
Ante la actual situación de crisis económica la "ilusión consumista" ha desaparecido y hemos pasado a lo que se denomina "reflexión en el gasto", esto quiere decir que los ciudadanos piensan más en lo que es necesario para su vida, que se pueden permitir y cómo se lo pueden permitir. Según los datos del Boletín mensual de estadística publicado en Marzo de 2013, el consumo de productos de larga duración ha descendido un 12% en los últimos años, los ciudadanos cada vez utilizan más la reflexión en el gasto, mencionada antes y consumen más alimentos de primera necesidad. 
 
Incremento de los precios
 
Otro problema que perjudica a los hábitos de consumo es la subida de cuatro décimas en el índice de precios de consumo y alimentos. El incremento de los precios en vestido y calzado es de un 4%, el ocio y la cultura también impulso un 1,7% sus precios en los últimos meses, al igual que viajes organizados un 7,8%, cafés y restaurantes se encarecieron un 0,3% por tanto no se consume tanto fuera de casa aunque los ciudadanos de Salamanca ven este encarecimiento más futuro ya que es una ciudad turística donde predomina el consumo fuera del hogar, también hubo una subida de 4,3% en los precios de los hoteles y otros alojamientos. Aunque lo más significativo es el descenso de precios en el transporte (-0,6%) y en los alimentos y bebidas alcohólicas (-0,1%). 
 
Este descenso se divisa en que el gasto total en alimentación en los hogares desde febrero de 2012 a enero de 2013 que asciende a 67.700 millones de euros, un 0,3% más que el mismo periodo del año anterior. A pesar de ello el precio de los alimentos continúa a la baja, mientras que el índice general de precios registra una subida. Determinados alimentos presentan una bajada en sus precios como son: la carne de ovino que registra la bajada más significativa (-2,8% en el mes, -13,5% en el acumulado de 2013 y -4,0% en las tasas interanuales); la carne de ave anotó un descenso mensual en sus precios de un -1,8% seguido por la bajada de precio en las frutas frescas de -1,7% y el precio de los huevos cayó un -0,8%. Aunque hubo bajadas en estos alimentos, otros como las patatas y sus preparados aumentaron sus precios un 0.6%, legumbres y hortalizas tuvieron un ascenso de cotizaciones de 1,2% en el mes, los aceites y grasas subieron un 0,5% mensual. 
 
Todas estas fluctuaciones de precios se han visto representadas en los carros de la compra de los ciudadanos, la capacidad de la compra cada vez es más pequeña, se eligen más productos de marca blanca, aumenta el consumo de los productos relacionados con el desayuno como; leche, mantequilla, cereales, yogur, etcétera, para evitar el gasto de desayunar fuera de casa. Las pizzas, los bocadillos preparados y los artículos para elaborar guisos caseros son categorías que están experimentando aumentos en las ventas.

Según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente el consumo de carne se incrementó; carne de pavo (19,15%), conejo (14,2%), pero desciende el consumo de carne de ovino (-4,5%), vacuno (-1,9%) y pollo (-1,3%), aunque también hay que tener en cuenta que el 15% del consumo de carne está destinado a productos congelados. Otros artículos que se pueden ver en el carro de la compra son: hortalizas frescas, pan integral, productos de mar, descendiendo el consumo del pescado fresco (-1,3%). Esto implica que los ciudadanos consumen menos pescado y más carne aunque el consumo de este último alimento se destine a carnes de pavo, conejo y pollo congelado. 

 
Deterioro del mercado laboral
 
El deterioro del mercado laboral por el elevado paro, la caída de ingresos disponibles, y la incertidumbre hacen que se pospongan todas las decisiones de compra. La gente que tiene rentas y tiene algo de margen prefiere ahorrar en detrimento del consumo privado, cuyo descenso se ha visto acelerado debido a las nuevas medidas fiscales. La disminución general del gasto real de los hogares, está provocando cambios en los hábitos y preferencias del consumidor, que da prioridad a la alimentación, la salud y la educación frente al gasto en bienes de consumo duraderos. Es decir, la crisis económica consigue apretar los cinturones de los consumidores que apuestan por productos más baratos pero que muchas veces resultan de menor calidad. 
 
Como se ha visto, el hábito de consumo ha cambiado, los ciudadanos consumen productos de menor calidad; aunque en la provincia varias empresas estén impulsando el consumo de productos salmantinos para paliar la crisis, en los que se encuentran carnes y productos ibéricos. Otros de los productos que se consumen, además de la carne, son los alimentos básicos (patatas, pan, legumbres); volviendo de nuevo a épocas pasadas donde estos alimentos tenían una gran influencia en la dieta debido a su bajo precio. 

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