Miguel Castellanos es un fraile franciscano, residente en Salamanca desde hace tres meses. Pero no sólo es párroco de la Iglesia de San Francisco y Santa Clara, sino que también es pintor, y con sus obras llena de color las paredes blancas de la parroquia. 
 
Algunos de sus cuadros son una mezcla entre los óleos tradicionales y la incorporación del photoshop para mezclar elementos, como el mismo explica: “Comienzo con una parte instintiva o no racional, cojo la tela, echo la pintura directamente y procuro crear una armonía de colores y de formas inconsciente y luego dejo que se seque y me puedo pasar meses mirando la tela hasta que un día por lo que sea algo se cruza, no sólo en la tela, sino una imagen que me cae en las manos o por otro camino. Y de pronto a través de esa imagen entro en el caos primigenio y se comienza a crear”.
 
La búsqueda de lo trascendente a través de obras le ha servido también para ilustrar algunos libros de teología, y las obras de algunos escritores como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús o Fray Luis de León. Aunque a diferencia de otros ilustradores, Castellanos no realiza sus obras para un libro concreto, sino que a partir de sus cuadros ya pintados los ordena para ilustrar esos libros. 
 
Antes este fraile sólo pintaba hasta que “descubrí el photoshop y descubrí el ordenador porque todo vino junto. Como siempre he tenido fotografías de mis cuadros desde que comencé a pintar porque siempre me preocupé eso, de tener un archivo fotográfico de lo que iba realizando.  Comencé a jugar con el photoshop”. 
 
Al hablar sobre su pasado con SALAMANCA24HORAS Miguel Castellanos comenta que antes exponía sus obras de una manera diferente: “Los nueve años que viví en Ibiza hacía exposiciones cada año, y tenía exposición permanente en restaurantes de amigos míos, en cafeterías, en pubs, en pizzerías. Les decoraba el local, les ponía a los cuadros un número, les ponía las listas de precio y además, ellos aparte de decorar el local se llevaban el treinta por ciento cuando se vendía algún cuadro”. 
 
Pero ahora, parte de sus cuadros están repartidos por las paredes de la su iglesia, ya que cuando llegó en noviembre a esta parroquia “no había nada, estaba con las paredes en blanco y había posibilidades de dar un toque de color, y yo siempre hago eso”. Además, entre sus fieles han tenido una gran acogida porque según señala el párroco  “la gente se hace los pasillos, lee lo que pone en los cuadros, mira y hasta ahora las críticas que he recibido son muy buenas”.
 
Respecto al origen de su inspiración para realizar su obra, Miguel Castellanos asegura que “la inspiración no la busco, tengo los bolsillos llenos de inspiración, para mí el problema con la inspiración es sujetarla, que me deje en paz porque siempre estoy inspirado”. De esta manera, el párroco de la Iglesia de San Francisco y Santa Clara muestra su obra y consigue alegrar las paredes de su entorno.

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