La Universidad de Salamanca acoge a partir de mañana, 5 de noviembre, el Seminario Internacional ‘Indicadores de Cultura Científica y Tecnológica’, un encuentro que reunirá a diversos expertos en investigación social de la ciencia. La cita, de dos días de duración, está organizada por el Instituto de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (eCyT) con la colaboración de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).
 
El seminario forma parte de un proyecto de investigación homónimo que aborda “la construcción de indicadores para medir y caracterizar el nivel de desarrollo de la cultura científica y tecnológica en la sociedad”, explica a DiCYT (www.dicyt.com) Miguel Ángel Quintanilla, director del eCyT. Su objetivo es “analizar cómo ve la gente la ciencia y la tecnología, hasta qué punto forma parte de sus preocupaciones o de sus actividades diarias y cómo accede a la cultura científica”.
 
Para entenderlo mejor, Quintanilla recurre a un símil deportivo. “Es como si nuestro interés no estuviera focalizado en quién gana los partidos, sino en cómo se comportan los aficionados al fútbol, a quién apoyan, por qué lo apoyan, cuántos partidos van a ver y cuánto dinero están dispuestos a gastar en el fútbol”. Estos aspectos, que forman de la cultura deportiva de la población, también se pueden identificar con la cultura científica, en el sentido de que la ciencia es una parte de la actividad social y los ciudadanos tienen relaciones con la ciencia, “a veces mucho más intensas de lo que parece”.
 
Cuatro fuentes de estudio
 
Aunque hay muchos sistemas para medir esas relaciones, el proyecto del eCyT utiliza cuatro fuentes de información. En primer lugar, las encuestas de percepción pública de la ciencia realizadas por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), en las que se pregunta directamente a la sociedad sobre sus relaciones con la ciencia. En segundo lugar, el proyecto analiza el contenido de la prensa en relación con la ciencia, estudiando cuánto ocupa este contenido y qué tratamiento se le da. Internet es otra fuente de información para este trabajo, en este caso, mediante el análisis de los contenidos científicos de Wikipedia, ya que “los ciudadanos más interesados por la ciencia son también los que prefieren la red como fuente de información científica”. El cuarto y último punto investiga cómo se transmite la ciencia en los libros de texto de Educación Secundaria Obligatoria, una cuestión especialmente importante porque “la mayor parte de la formación científica que tiene la población es la que recibió en esta etapa de la enseñanza”.
 
Este proyecto comenzó hace dos años y a finales de 2014 se presentarán sus resultados definitivos. Este seminario internacional en el ecuador de su desarrollo servirá para presentar los resultados parciales del trabajo. “Lo importantes es que podremos discutirlos con colegas de primerísima fila de todo el mundo”, comenta el director del eCyT.
 
En el programa destaca la presencia de los dos expertos más importantes de Iberoamérica: Carlos Vogt, de Labjor, Laboratório de Estudos Avançados em Jornalismo de la Universidad de Sao Paulo (Brasil); y Mario Albornoz, coordinador de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana (RICYT).
 
Cultura científica española
 
Asimismo, es especialmente relevante el protagonista de la conferencia inaugural, Martin Bauer, editor jefe de la revista más importante del mundo en este campo, Public Understanding of Science. “Es un especialista renombrado que acaba de realizar un análisis de la situación de la cultura científica española basado en las encuestas del Eurobarómetro y es la primera vez que va a hablar en España de los resultados, que servirán de contraste para lo que estamos haciendo nosotros”, señala Quintanilla.
 
Aunque en el mundo hay muchos de grupos de investigación dedicados al estudio de la percepción pública de la ciencia, la metodología que emplea el equipo del eCyT es especialmente original al abordar cuatro perspectivas tan diversas como las encuestas, los medios de comunicación, internet y la educación. La idea es contrastar un modelo de cultura científica elaborado mediante investigaciones anteriores.

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