El Instituto de Biología Fundamental y Genómica (IBFG, centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca) ha acogido esta mañana una conferencia de Enrique Martínez Pérez, investigador español del MRC Clinical Sciences Centre de Londres (Reino Unido) acerca de su trabajo en meiosis, la sucesión de dos divisiones celulares durante la formación de los gametos. Este proceso da como resultado cuatro células que tienen un cromosoma de cada pareja de la célula original, pero si no se lleva a cabo de forma correcta, puede dar lugar a problemas como el síndrome de Down. Por eso, los científicos tratan de conocer a fondo la meiosis.
 
“Es el proceso por el cual se separan los cromosomas en las células que forman los espermatozoides y los óvulos”, explica el experto en declaraciones a DiCYT (www.dicyt.com). “El síndrome de Down ocurre cuando no funciona bien y el ovocito o el espermatozoide tienen una copia extra de un cromosoma”, agrega. Por eso, “intentamos entender los mecanismos que se aseguran de que cada ovocito y cada espermatozoide tengan justamente el número de cromosomas que debe tener”.
 
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo de Enrique Martínez Pérez utiliza el gusano Caenorhabditis elegans. Las proteínas que controlan el proceso están conservadas a lo largo de la evolución, es decir, son las mismas en este nematodo que en los organismos eucariotas superiores, como los mamíferos, y trabajar en el modelo “permite manipular mejor el sistema e investigar en profundidad las proteínas que intervienen en estos mecanismos”. “En el nivel de conocimiento en el que estamos, C. elegans nos proporciona mucha información y hacer experimentos en humanos es imposible, porque la meiosis ocurre dentro de la madre”, señala.
 
En las personas, la incidencia del síndrome de Down se incrementa a medida que la edad de la madre es avanzada, por eso, por científicos creen que una posible explicación al problema es que “una de las moléculas que se encarga de mantener los cromosomas unidos hasta que se separan se puede ir degradando según pasa el tiempo”. Los trabajos del MRC Clinical Sciences Center confirman esta hipótesis porque han hallado una proteína clave que “si funciona de forma irregular, puede contribuir a que los cromosomas se separen antes de tiempo”. Además, otro equipo de investigación austriaco ha estudiado el papel de la misma proteína en ratones, lo que vendría a confirmar la idea en dos sistemas diferentes.
 
Colaboración con el IBFG
 
Enrique Martínez Pérez, formado en la Universidad Autónoma de Madrid, pretende aprovechar su estancia en Salamanca para conocer mejor la investigación que realiza el IBFG, donde algunos investigadores también estudian la meiosis, como el equipo de Pedro San Segundo. “Tenemos la oportunidad de hablar y siempre estamos abiertos a colaborar con otros grupos”, ha asegurado.
 
El científico español ha alabado el trabajo que se realiza desde este centro salmantino y desde España en general, ya que “tiene mucho mérito conseguir trabajar cuando faltan medios”. Aunque en el Reino Unido también ha descendido la financiación de la ciencia, “no es nada comparable con lo que sucede aquí “, asegura, así que “espero que se recapacite, porque si no, es imposible competir”.

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