Algunos nunca han jugado, y nunca les ha llamado la atención la lotería. Otros, querrían poder jugar más, ya que les gusta, pero la economía se lo impide. Y la mayoría de los salmantinos juegan cuando lo hace la mayoría de la gente, en época navideña, tal vez una o dos veces al año. 

Muchos podrían pensar que precisamente habiendo crisis, es momento de jugar, pero los ciudadanos aplican la lógica más responsable y madura: en momentos difíciles, mejor ir a lo seguro. 

¿Y qué hay más seguro que el billete que ya tienen en su cartera? Se resignan a jugarse todas sus cartas a una única oportunidad al año. “Cuando se puede”, dice algún ciudadano al que sí le gustaría jugar con más frecuencia. Y es que, a veces, la cabeza se impone, afortunadamente,  ante el poder de los impulsos y la adrenalina. 

El refrán de “más vale pájaro en mano que ciento volando”, refleja muy bien la opinión de los salmantinos en estos tiempos. Muchos ni siquiera se han planteado la posibilidad de jugar. Arriesgar no les suele dar buenos resultados, y el optimismo no lesa compaña cuando se trata de cambiar su dinero por un papel que posiblemente no les destinará al éxito. 

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