Uno de los fenómenos que más interés despierta en materia laboral ha sido siempre el del absentismo o la ausencia, justificada o no, del puesto de trabajo. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado una práctica que apunta en la dirección aparentemente contraria: el presentismo, o lo que es lo mismo, el uso del puesto de trabajo para asuntos que no están relacionados con él. Conocer en qué consiste este fenómeno y si realmente es un hábito extendido entre los trabajadores es una manera de abordar cómo perciben los empleados y las empresas la flexibilidad laboral y el compromiso con la organización, entre otros factores.   

Es por ello que Adecco, empresa de gestión de recursos humanos, ha puesto en marcha la primera Encuesta sobre Presentismo Laboral en España, elaborada en colaboración con el IESE, Garrigues, Aenor, Fremap y la Universidad Carlos III de Madrid, realizada entre más de mil empresas. En el presente análisis se estudia entonces si cuando los trabajadores están en su puesto de trabajo, dedican su tiempo a las funciones que les competen o, si por el contrario, existe alguna distracción de la jornada laboral para asuntos personales o se realizan paradas recurrentes que afecten al máximo aprovechamiento productivo de ese tiempo. Adecco también ha querido conocer dentro de este estudio si los trabajadores recuperan, de alguna forma, el tiempo no aprovechado por este tipo de “ausencias”.   

En palabras de Javier Blasco, director jurídico de Adecco y coordinador de la encuesta, “es muy interesante comprobar cómo muchas de las variables que están detrás del absentismo se repiten también en el presentismo: el carácter cíclico vinculado a la marcha de la economía, la concentración del fenómeno en determinados colectivos de trabajadores, la influencia de los estilos de gestión de recursos humanos, la importancia de las políticas empresariales o de los mecanismos pactados para su gestión en la negociación colectiva”.    

Las prácticas presentistas más comunes  

Se entiende por presentismo el estar presente en el puesto de trabajo dedicando ese tiempo a asuntos no relacionados con el objeto del empleo. De las 1.015 empresas que han respondido a la encuesta, se ha observado que una de cada dos indica que sí existe alguna práctica de ‘escaqueo’ entre sus empleados.       

Dentro de ese porcentaje de empresas que sí detectan presentismo entre sus empleados, éste es realizado en la mayoría de los casos tan sólo por pocos o algunos empleados. Y las prácticas habituales pasan por incorporarse con retraso o finalizar la jornada antes de tiempo, el uso de Internet para temas personales, ausencias por tabaquismo, empleo extra de tiempo en descansos y almuerzos y otras ausencias breves y repetitivas por distintos motivos a los anteriormente expuestos.   

Los datos analizados de presentismo y su evolución temporal durante lo que llevamos de crisis podrían ser reflejo de una polarización de las condiciones laborales que marcarían los dos perfiles de trabajadores que encontramos actualmente en la mayor parte de las empresas. Por un lado, empleados que después de que su empresa haya realizado numerosos despidos, se sienten más seguros en su puesto de trabajo y predispuestos a estas prácticas. También podrían estar incentivados al presentismo por una reducción coyuntural de la carga de trabajo que les dejaría tiempo disponible durante la jornada laboral.  Por otro lado, empleados que sienten la amenaza de perder su empleo y reducen el presentismo, así como otros que han sido contratados bajo modalidades de contratos temporales o tiempo parcial.

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