Este viernes 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, que invita a profundizar en la situación de miles de familias que encuentran más dificultades a la hora de integrarse social y laboralmente, como pueden ser las que tienen alguna persona con discapacidad entre sus miembros. Por este motivo, la Fundación Adecco y Delphi han elaborado el cuarto Informe Discapacidad y Familia, cuyo objetivo es realizar una aproximación a la situación de las familias que tienen a hijos con discapacidad, así como identificar sus preocupaciones, necesidades y demandas.  

El nacimiento de un niño con discapacidad supone un reto para toda la unidad familiar, especialmente para los padres, que pueden enfrentarse a sentimientos contradictorios derivados del desconocimiento y la desorientación.  Sin embargo, la encuesta ha reflejado que la mayoría de ellos comparten una meta común: que su descendiente con discapacidad adquiera la máxima autonomía posible. Así, el 75% intenta fomentar al máximo que sus hijos realicen por sí solos sus tareas, aunque éstas les supongan más tiempo. Frente a ellos, un 25% prefieren supervisar y pautar a sus hijos en las actividades diarias, por temor a que no puedan desenvolverse con normalidad.  

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, ?tener un hijo con una discapacidad no es lo mismo ahora que hace 40 años: la sociedad está cambiando de mentalidad y ello se nota en la educación y en los valores que los padres transmitimos a nuestros hijos: de ahí que 3 de cada 4 apueste por dotarles de recursos y herramientas para ser autónomos. Sin embargo, muchas veces, y con la mejor de sus intenciones, los padres siguen cayendo en la sobreprotección innecesaria, lo cual puede suponer una barrera adicional para la integración normalizada de sus hijos?.   

Horizonte laboral incierto  

Sin duda, y en línea con el apartado anterior, una de las cuestiones que más preocupa a los padres es el futuro de sus hijos con discapacidad. ¿Qué pasará cuando yo falte? es la pregunta más recurrente que se formulan los participantes en la encuesta.   

En este sentido, cuando se pregunta a los encuestados si confían en que su hijo podrá trabajar, un 56% responde de forma negativa, ya sea por la presencia de prejuicios en el seno de las empresas (33%) o por el elevado grado de afectación de su hijo (23%), que encontrará importantes dificultades para integrarse con normalidad en la empresa ordinaria.  

A pesar de que más de la mitad continúa sin confiar en la integración de su hijo, es destacable cómo la cifra ha caído tres puntos porcentuales con respecto al año pasado (59%), lo que podría significar un paulatino cambio de mentalidad en las familias, que van viendo más posible que las personas con discapacidad se integren de forma normalizada.  

Según Sara Romero, consultora de la Fundación Adecco especializada en familias con discapacidad, ?aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, muchas empresas siguen defendiendo la no contratación de personas con discapacidad, a través de razonamientos bien construidos y argumentados. Normalmente, el trasfondo es la falta de experiencias previas y el desconocimiento de las capacidades de la persona con discapacidad. Por otra parte, y aunque esto tiende a cambiar, todavía existen padres que presuponen que su hijo con discapacidad no podrá trabajar en el futuro, lo que sienta un precedente o ?autoestigma? que influye negativamente en sus futuras posibilidades de empleo?.  

Estos resultados ponen de manifiesto que nuestra sociedad tiene mucho camino que recorrer para alcanzar la plena madurez: la normalización debe alcanzarse en todas las esferas sociales: familia, empresa, entornos educativos, etcétera.  

 

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