La mitad de los turistas que nos visitan creen que los españoles no tenemos un nivel aceptable en lengua extranjera. El principal escaparate que supone la restauración en el turismo puede convertirse en un problema si los carteles que anuncian sus menús u ofertas gastronómicas no están correctamente traducidos. Muchos de los carteles de verano en terrazas, restaurantes y chiringuitos costeros pecan de equivocaciones importantes.
 
Algunos de los errores más comunes son las traducciones literales. El Director de una de las principales agencias de interpretación de nuestro país, Alberto Cartier de TTQS, explica que “por el desconocimiento de la lengua, se omiten los tiempos verbales y se tiende a utilizar la traducción literal de las palabras que componen un plato concreto. Hay fallos muy curiosos que resultan perjudiciales para el turista ya que no coincide lo que él quiere con lo que se explica. Por ejemplo, comer bonito en salsa en algunos sitios se confunde con una salsa agradable ya que se traduce incorrectamente al ingl&eac ute;s como nice sauce”, comenta.
 
Las consecuencias de éste y otros ejemplos similares son platos de comida que el turista no desea, servicios no requeridos o malas indicaciones que convierten en ocasiones las vacaciones del turista extranjero en molestias indeseadas. Los que peor percepción tienen de nuestro nivel de lengua extranjera son los ingleses y los alemanes. La proporción de turistas que provienen de estos países es muy grande en comparación al resto y son los que más critican, en ocasiones con sentido del humor, los errores que se cometen en todos estos carteles, cartas de restauración y otras indicaciones.
 
Alojamientos y pagos
 
Pero los errores de traducción no son exclusivos del mundo de la restauración. Algunos hoteles, pensiones y apartamentos vacacionales se anuncian en ocasiones con características inverosímiles para el turista.
 
Según Alberto Cartier “un error de traducción en la carta de un restaurante es una molestia subsanable, pero el alquiler de un apartamento con unas características no deseadas debido a una equivocación en el anuncio es algo peor. Por ejemplo, confundir bedroom con restroom sería cambiar el número de habitaciones por el de baños”, explica.
 
Especificar bien los tipos de pago admitidos en el alojamiento puede resultar en ocasiones un problema. “No es lo mismo aceptar que estar de acuerdo, y accept nunca debe confundirse con we agree. Aunque en general el turista entienda por el anagrama las tarjetas con las que puede pagar su estancia o servicio, hay algunos que solicitan información adicional porque no ven una asociación lógica el estar de acuerdo con una tarjeta de crédito o débito”, explica el Director de TTQS.
 
Finalmente hay que indicar que España fue el tercer país del mundo más visitado el pasado año y que estas pequeñas anécdotas no empañan el atractivo que nuestro país tiene fuera de nuestras fronteras. A pesar incluso de que tomar una “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” resultase una muestra palpable de esos pequeños errores que cometemos.

Tienes que iniciar sesión para ver los comentarios

Destacados
Lo más leído