El estudio de la Fundación La Caixa sobre la delincuencia en los barrios demuestra que los argumentos desarrollados hace un siglo para explicar la criminalidad de los distintos barrios de las mayores ciudades estadounidenses funcionan perfectamente en el entorno urbano español. Es decir, que el enfoque de la desorganización social (teoría desarrollada por sociólogos urbanos de la Universidad de Chicago) conserva su validez incluso cuando se aplica a las percepciones sobre la delincuencia en las secciones censales y los municipios de España.

El informe ha confirmado que las principales variables de la desorganización social (nivel educativo bajo, desempleo, desintegración familiar, movilidad residencial y el grado de urbanización) son determinantes en la percepción que los vecinos tienen de la delincuencia y el vandalismo en su zona residencial, puesto que incrementan la delincuencia percibida en los barrios en casi cualquier contexto y con diferentes estrategias de análisis. Además, otras variables también aumentan la delincuencia percibida, como son el tiempo de desplazamiento hasta el lugar de trabajo, el número de hijos por unidad familiar, las horas extraordinarias realizadas y el número de comercios. Por el contrario, la influencia de la diversidad nacional es mínima y varía en función del territorio estudiado.

 

Esta delincuencia percibida en el barrio refleja múltiples influencias más allá de las tasas de criminalidad reales. En España, en la evaluación de la delincuencia y el vandalismo locales, los residentes tienen en cuenta los signos de desorden social y deterioro físico de su entorno y las características sociodemográficas de los vecinos.

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