Un nuevo método de control alimentario resulta efectivo en personas con discapacidad intelectual

 Un nuevo método de control alimentario resulta efectivo en personas con discapacidad intelectual
Un nuevo método de control alimentario resulta efectivo en personas con discapacidad intelectual
Con el objetivo de mejorar los hábitos alimentarios de las personas con discapacidad intelectual y concienciarlas acerca de la importancia del control del sobrepeso y la obesidad, el investigador de la Universidad de Medicina Javier Mateos ha ideado un nuevo sistema. A través de unas pizarras de franela con las que se realiza un seguimiento diario de su dieta, estos logran modificar su rutina. El trabajo ha sido galardonado con el IV Premio de Innovación otorgado por la Fundación AMPANS.
 
Unas pizarras de franela y un código de colores asociados a distintos alimentos han resultado ser un método innovador que facilita el control alimentario de este colectivo. A través de ellas, 30 alumnos del Centro Privado de Educación Especial El Arca, de la Asociación Asprodes, han logrado llevar a cabo un diario que les ayuda a concienciarse sobre la importancia de seguir unos hábitos saludables. “A veces lo importante no es la herramienta en sí, sino el cómo se utiliza”, cuenta Mateos en declaraciones a DICYT (www.dicyt.com).
 
La investigación, que duró un curso académico, se dividía en una parte dedicada a la intervención y otra más científica en la que los datos recogidos se cruzaban con las características de peso y talla de los alumnos estudiados. Bajo la dirección de José Antonio Mirón, profesor del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública y Microbiología Médica, se realizaron una serie de actividades lúdico-educativas entre las que se encontraba una encuesta nutricional. Aunque la media de peso en la población discapacitada es más baja que la de la población general, los casos de sobrepeso y obesidad son más graves. “Contábamos con datos generales de la población discapacitada pero es la primera vez que se interviene de esta forma”, cuenta el investigador.
 
En el centro se llevan a cabo tres clases, dos de transición a la vida adulta, en primer y segundo año, y una de capacitación personal, centrada en actividades de jardinería, gracias a las cuales pudieron establecer el grado de sedentarismo de la muestra analizada. Según Mateos, “en el curso superior de jardinería no encontramos ni un solo caso de sobrepeso y obesidad, estos se centraban en los cursos inferiores, donde los alumnos eran más sedentarios”. Mirón añade que “con la investigación queda demostrado que ese sobrepeso se debe a la falta de integración laboral y social”.
 
En lo que concierne a su dieta, Mateos no encuentra diferencias resaltables entre los jóvenes y adultos analizados con el resto de la población: “Vimos que se ha dado un aumento del consumo de grasas saturadas, y cuentan con un consumo muy alto de azúcares refinados –bollería, dulces- no así en cuanto a la fruta y verdura". Características más típicas, según el doctor Mirón, “de niños y mayores”.
 
Ambos investigadores coinciden en que “para valorar el cambio conseguido por esta intervención habría que realizar un estudio más extenso, sin embargo, el objetivo principal era demostrar la eficacia de la herramienta como ha sucedido. Nosotros nos concienciamos a través de la razón, en los discapacitados intelectuales se han de buscar otros métodos”, cuenta Mirón.
 
A pesar de los buenos resultados, la educación no es suficiente. "Tiene que traducirse en intervenciones y cambios institucionales. Es muy importante que la educación física tenga más horas en los programas académicos, y que el menú, además de ser correcto, tenga una mayor interacción con los chicos”. Lo más innovador, según Mirón, es su línea de trabajo ya que "nos ocupamos de un grupo al que la sociedad no atiende".
 
Intervenciones efectivas
 
“Hemos demostrado que hay intervenciones en personas con discapacidad intelectual que pueden ser efectivas, que no podemos decir que por ser así no podamos intervenir sobre ellas. Más que capacitarles de manera intelectual lo más importante para ellos son los recursos para la vida y con buena salud pueden trabajar e integrarse socialmente", explica el doctor.
 
El trabajo de Javier Mateos, galardonado con el IV Premio de Innovación otorgado por la Fundación AMPANS, se publicará en forma de libro, pero según Mirón “la gran satisfacción es que hemos conseguido una herramienta efectiva que les servirá en el día a día”.
 
Generalmente se asocia discapacidad intelectual con enfermedad mental, algo con lo que no está de acuerdo el doctor Mirón, por lo que en un futuro cercano y a través de una tesis doctoral, tanto él como Mateos tratarán de demostrar científicamente su hipótesis. “Como mucho se asocia a trastornos conductuales que vienen determinados por la falta de integración de los discapacitados en la sociedad. Quiero dar evidencias científicas de que esa asociación probablemente no exista”, concluye Mirón.

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