De media, las entidades financieras cobran algo más del 4,5% por la concesión de una hipoteca, es decir, casi tres puntos más del nivel que marca el euribor. Este margen se lo quedan los bancos para alimentar su caja o para devolver el dinero que ellos también deben. Así, la distancia entre el 1,6% del euríbor y el 4,5% de los intereses de las hipotecas es lo que se conoce como diferencial o, dicho de otro modo, los intereses que realmente cobra la banca.
 
Por eso, no han parado de subir desde que comenzó la crisis. De hecho, los diferenciales que cobran ahora son un 900% superiores (diez veces más) de los que aplicaban hace cuatro años. El problema de quienes están firmando ahora hipotecas no es sólo que no se beneficien de la bajada del euribor, sino que durante todo el periodo de vida de su crédito arrastrarán un fuerte diferencial. Por eso, cuando los tipos dejen de estar en estos niveles históricamente bajos y suban, por ejemplo, un punto, se verán pagando intereses mensuales próximos al 6%. 
 

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