Las organizaciones de consumidores denuncian "una sanidad para ricos y otra para pobres"

 Las organizaciones de consumidores denuncian "una sanidad para ricos y otra para pobres"
Las organizaciones de consumidores denuncian "una sanidad para ricos y otra para pobres"
Facua-Consumidores en Acción manifiesta su total rechazo al copago en medicamentos, que considera un auténtico atentado a la universalidad del sistema sanitario público, y alerta que el Gobierno prepara el terreno para implantar una sanidad de ricos y otra de pobres. La organización advierte que la sanidad pública debe sufragarse exclusivamente a través de impuestos directos, que garantizan la solidaridad del sistema. "El repago por medicamentos o prestaciones sanitarias es la vía para acabar con ella y condenar a multitud de usuarios a que no tengan acceso a un servicio esencial que dejará así de ser universal", añade.
 
Así, denuncia que el Gobierno "se está cebando con la sanidad y la educación públicas para favorecer al sector privado. La industria farmacéutica se frota las manos con el repago anunciado por el Ejecutivo y las aseguradoras sanitarias acechan como buitres a los usuarios esperando que los previsibles recortes les lleven a contratar sus servicios", alerta la asociación.
 
Por eso, considera lamentable que el Gobierno esté centrando su política de recortes en reducir prestaciones y hacer que los usuarios paguen más, en lugar de plantear medidas de ahorro que puedan resultar molestas para la industria farmacéutica. "Así, no está potenciando que todas las comunidades autónomas implanten la prescripción por principio activo, que supone un ahorro importante al sistema. El Ejecutivo tampoco apuesta por hacer que los laboratorios comercialicen sus fármacos en formatos más pequeños, en unidosis o a la medida de los tratamientos, para abaratar el gasto de los usuarios y también el del sistema sanitario".

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), asegura que el catálogo de prestaciones del sistema nacional de salud no debe ser recortado salvo para procedimientos, aparatos y tratamientos sin valor clínico demostrado (es necesario, por ejemplo, reducir la utilización de técnicas de imagen innecesarias). La OCU no es favorable al copago sanitario. "No facilita la sostenibilidad del sistema sino que acentúa la desigualdad y penaliza a los más vulnerables. El mecanismo disuasorio que se persigue con el copago retrasará acudir al médico y puede hacer que empeoren patologías por lo que al final el coste en su tratamiento puede ser más elevado", explica.

En cuanto al copago farmacéutico, que ya existe en España, no está de acuerdo con las medidas adelantadas en la prensa. En su lugar, plantea un sistema de pago en función de la renta, contemplando la posibilidad de exención para rentas más bajas y personas desfavorecidas. También aboga por la generalización del uso de tarjeta sanitaria única y receta electrónica en todo el territorio y la financiación selectiva de medicamentos, tecnologías sanitarias y tratamientos basada en criterios de coste-efectividad y seguridad para los pacientes. En este sentido, la OCU se opone a desfinanciar medicamentos simplemente en función de su coste, sin atender a criterios de coste-efectividad y utilidad clínica demostrada.

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