Sin existir la cura para el párkinson, lo más próximo es atajarlo a tiempo para que no aparezca. Esto está más cerca ahora que se ha descubierto que varios síntomas no motores también forman parte directa de la enfermedad y que, incluso, algunas aparecen antes que los propios problemas de movilidad. Esto es debido a que la alfa-sinucleína, una proteína clave en el desarrollo del párkinson, antes de alojarse en la parte del cerebro de la que depende la movilidad, lo hace en el intestino o para afecta al olfato. Así, el estreñimiento o la pérdida de sentido olfativo pueden ya anteceder incluso en veinte años la enfermedad.

Hoy, sin embargo, todavía no existe la forma de parar la propagación de la enfermedad ni la cura por lo que el avance conseguido en los últimos años de ponerle nombre a la proteína y saber dónde se instala, es una parte primaria de un proceso que será más largo. Lo que sí se ha conseguido estudiar es la implicación directa de los síntomas no motores en una enfermedad que se conoce, precisamente, por los problemas de movilidad.

El profesor de la Universidad de Salamanca, Julio Fermoso, hacía referencia a varias como una mayor transpiración en reposo, aumento de la sudoración, mareos al levantarse o un exceso de saliva, entra otras. Estas, que afectan al sistema nervioso vegetativo, lo hacen en el 100% de los casos de una u otra manera. El olfato es principal para esta cura del párkinson futura ya que antecede la enfermedad y su evolución. En la mayoría de los casos, una pérdida olfativa grande también va relacionada con un peor pronóstico de la evolución del párkinson. 

El sistema digestivo también se ve afectado con digestiones lentas, eructos o estreñimiento, que se da en más de la mitad de los casos. También los trastornos del sueño son comunes o las depresiones que suben de un 12% en personas mayores sin párkinson al 40% en este último caso. La demencia también se multiplica aunque no se vea afectado el intelecto. 

Todos estos síntomas, que antes se pensaba que eran efectos secundarios, pueden cambiar la dinámica de diagnóstico, que actualmente se hace con lo que el paciente transmite al doctor. Según Julio Fermoso, este se hará de manera bioquímica en el futuro de manera que será más fácil detectarla con precocidad. De momento, desde el inicio de la enfermedad y su esperanza de vida de unos 40 años, ya se ha pasado a una mayor de 80. 

?La importancia de donar cerebro?

La investigación sigue siendo una parte fundamental para seguir avanzando en el conocimiento del párkinson. Para ello, existe un banco de cerebros dentro del Instituto de Neurociencias de Castilla y León que se encarga de ello. Desde el 2011, año de su creación, se han recibido ya 23 donaciones y 129 solicitudes afirmativas.

Según el doctor Javier Herrero Turrión, perteneciente al banco, el tejido cerebral humano es insustituible para la investigación y por ello anima a la sociedad a que ayude a la previsión del futuro de las enfermedades. De hecho, este es principalmente el lema del único banco sin ánimo de lucro de los trece que existen en España, ?donar el cerebro para poder curar mañana?.

Un mayor conocimiento de la enfermedad ayudaría a borrar el estigma

El párkinson es una enfermedad progresiva, es decir, que a medida que pasa el tiempo, la sintomatología va siendo cada vez más compleja y van apareciendo nuevos síntomas. Cursa con un amplio y variado abanico de síntomas como la lentitud de movimientos, la rigidez, la depresión o la ansiedad, entre otros.  Aunque el síntoma más conocido es el temblor en reposo, no es el más característico ya que el 30% de las personas con párkinson nunca llega a presentarlo. ?No todas las personas que conviven con la enfermedad desarrollan los mismos síntomas, esto dependerá de las personas y de la etapa en la que se encuentren es por ello que se suele decir que ?existen tantos párkinson como personas diagnosticadas?, aclara María Jesús Delgado, presidenta de la Asociación de Párkison española.

En ocasiones, síntomas como la rigidez muscular o la inestabilidad postural se interpretan como embriaguez y la apatía o inexpresividad facial, con la falta de interés. Todo ello provoca que, tanto ellos como sus familiares, tengan que hacer frente a dificultades derivadas de la incomprensión social. Por tanto, ?un mayor conocimiento de la enfermedad conduciría a comprenderla mejor y, por tanto, borrar este estigma y eso es lo que pretendemos con esta campaña, que la sociedad se involucre, que se ponga en la piel de las personas con párkinson y comprenda los retos que supone convivir con la enfermedad día a día?.

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