Personajes ilustres en la historia de Salamanca dan nombre a numerosas calles y plazas de la capital del Tormes. Una placa recuerda su vida y obra, pero tras un simple trozo de chapa siempre se esconde todo un relato que muestra la evolución de un paraje a menudo desconocidos por los ciudadanos de la contemporánea Helmántica. Es el caso de la plaza de Poeta Iglesias.

Ubicada en el corazón de la ciudad, fue en 1830 cuando adoptó el nombre de José Iglesias de la Casa, fundador de la Escuela de Salamanca, en recuerdo a que vivió en esta plaza, como así atestigua una placa. Pero antiguamente era la plaza de la Lonja, junto a la entonces plaza de San Martín que posteriormente sería el ágora charra Patrimonio de la Humanidad. El epicentro administrativo de la ciudad y un lugar de contrastes.

En la plaza de Poeta Iglesias estuvo la Casa de la Lonja, donde se compraba y vendía al mejor postor, pero posteriormente, ironías del destino, fue subastada para invertir el dinero en la pavimentación de calles. En la zona estuvo el Ayuntamiento y la primera sede de la Diputación, instituciones que posteriormente han promovido la remodelación de la plaza, casualmente con una renovada pavimentación. Y también albergó el Palacio de Justicia y la cárcel, y a los tribunales llegó después el conflicto de su edificio sucesor, el Gran Hotel. Porque Iglesias de la Casa cultivó la poesía, el arte de transformar la realidad, como transformada ha sido la plaza que lleva su nombre como muestra del progreso de Salamanca.

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