El nuevo Gobierno de Mariano Rajoy tiene cinco días para decidir cómo empieza a recortar los 16.500 millones de euros que pretende restarle al déficit en 2012; antes, no obstante, debe cumplirse el objetivo de déficit de este año, marcado en el 6%. El próximo viernes, el Consejo de Ministros aprobará un decreto ley de medidas urgentes en materia económica, que incluirá la actualización de las pensiones a partir del 1 de enero, un acuerdo de no disponibilidad presupuestaria que permitirá gestionar el gasto en función de las necesidades de los Ministerios, y la prórroga de los presupuestos generales del Estado.
 
Esto último supondrá que los sueldos de los funcionarios se mantendrán congelados hasta que se presenten las nuevas cuentas, el próximo 31 de marzo. La mayor parte de estos ajustes iniciales, por tanto, están en manos del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, que debe realizar un primer análisis para decidir qué partidas se congelan y cuáles deben ajustarse. Así lo ha adelantado la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, durante la toma de posesión de los nuevos secretarios de Estado.
 
A la espera de conocer todos los detalles de la herencia de los socialistas, el objetivo del Gobierno es garantizar que el déficit quedará a final de 2012 en el 4,4% del PIB, el compromiso adquirido en la UE. Por otra parte, quedan además todavía por nombrar dos tercios de los secretarios de Estado del Ejecutivo y diseñar la estructura de los ministerios, que, como ya adelantó Sáenz de Santamaría, reflejarán la austeridad que quiere imprimir el Gobierno en todas sus políticas, lo que afectará tanto al número de altos cargos como al personal eventual.

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