La arteriosclerosis es una enfermedad de los vasos sanguíneos producida por la acumulación de colesterol y otras sustancias que se encuentran en la sangre, formando placas de ateroma. Con el tiempo, esas placas se enduceren dañando las arterias y obstruyendo el paso de la sangre. Así, la arteriosclerosis es causa de infartos de miocardio y de accidentes cerebrovasculares, enfermedades que pueden ser discapacitantes e incluso causar la muerte.
 
En la actualidad, cuando una arteria está obstruida se pueden aplicar dos tratamientos: una desobstrucción mecánica que suele ir acompañada de un stent, una mala cilíndrica que permite mantener el vaso dilatado; o un by-pass para crear una ruta alternativa para el flujo sanguíneo. Ambas opciones no están exentas de complicaciones que pueden llegar a ser graves.
 
Con el fin último de ofrecer un tratamiento alternativo para la arteriosclerosis, diez socios de cinco países trabajan en el proyecto The Grail, una iniciativa del VII Programa Marco de la Unión Europea en la que participan tres socios españoles, el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, la Universidad de Valladolid y la spin-off Technical Proteins Nanobiotechnology. El objetivo es aplicar una estrategia basada en la regeneración del tejido afectado mediante un enfoque compatible con las actuales técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, una aproximación terapéutica que aún no ha sido explorada.
 
“Intentamos poner en marcha una vía terapéutica alternativa que es la regeneración de la zona dañada. Se trata de quitar esas placas de ateroma, limpiar la capa interna de la arteria que cursa problemas y utilizar una terapia regeneradora frente a una terapia mecánica”, explica a DiCYT (www.dicyt.com) José Carlos Rodríguez Cabello, responsable del Grupo de Investigación Bioforge de la Universidad de Valladolid y uno de los promotores de la empresa Technical Proteins Nanobiotechnology.
 
Esta regeneración se basa en un material avanzado o scaffold bioactivo y bioreabsorbible, un implante capaz de promover la reposición local de la capa más interna de la arteria (la denominada capa íntima) tras someter al paciente a un tratamiento endovascular. “La idea es recubrir con el scaffold la zona de la arteria en la que se ha producido el proceso de limpieza. El material es capaz de inducir el reclutamiento de células madre del torrente sanguíneo a esta zona para recrear un tejido sano sobre la superficie del material suministrado, de tal forma que después de un tiempo el scaffold va siendo sustituido y reabsorbido y el tejido queda completamente regenerado”, detalla el coordinador del grupo de investigación vallisoletano, encargado de desarrollar este material.
 
La biocompatibilidad del implante es un elemento clave para evitar el rechazo del sistema inmune del paciente. Por ello, está fabricado a partir de polímeros naturales de origen proteico, “materiales que, por un lado, tienen una composición que imita a la de proteínas naturales como la elastina o el colágeno y que, por otro, incorporan esas funciones necesarias para que las células se encuentren cómodas sobre ellos, que no lo detecten como materiales extraños y que interaccionen con las células para permitir su proliferación y diferenciación adecuada”.
 
Proyecto demostrativo
 
Al tratarse de un procedimiento totalmente nuevo, el proyecto The Grail pretende realizar una prueba de concepto. Tras más de dos años de trabajo, se ha llevado a cabo una fase de selección de materiales entre distintos candidatos y una adecuación de los mismos a las técnicas actuales de cirugía mínimamente invasiva con las que se realizaría el implante. Paralelamente, se están llevando a cabo ensayos in vitro en los que se están analizando, por ejemplo, la interacción del material con las células.
 
Asimismo, se han realizado ya los primeros ensayos en modelos animales pequeños y en el próximo año y medio se prevé poner en marcha estudios más exhaustivos y prolongados en el tiempo con modelos animales más próximos al ser humano, “estudios a largo plazo para conocer la evolución en el tiempo del implante”, agrega el investigador.
 
Tanto el material como el procedimiento se encuentran ya en proceso de patente y si el proyecto concluye con unos resultados favorables, el objetivo es seguir avanzando en el desarrollo del tratamiento pasando a los ensayos clínicos.

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