Los concejales socialistas del Ayuntamiento de Salamanca, Toribio Plaza y Antonio Ferreras, han comparecido ante los medios de comunicación al fin de criticar algunos aspectos del modelo económico del Partido Popular y ofrecer alternativas al mismo. En primer lugar, han descrito de este modelo “que se abstrae de la crisis social” y denuncian de manera destacada el aumento de la presión fiscal a los salmantinos con el objetivo y loa pretensión de reducir la deuda municipal. Que, por cierto, en este último sentido el equipo de Gobierno, se cifra en 105 millones de euros sin contar con el crédito del pago a proveedores a 31 de diciembre de 2013 alcanzando una ratio histórica a la baja del 73%.

 

Por su parte, los socialistas proponen un modelo alternativo cargado de contenido social con medidas concretas como la congelación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (sosteniendo que Salamanca sigue siendo una de las ciudades donde el IBI se paga más caro), un gasto del presupuesto en políticas y problemas sociales para paliar los efectos negativos de la crisis para la población más desfavorecida (denunciando que en este sentido se han paralizado las inversiones) y acciones encaminadas a establecer diálogo y relaciones con los empresarios salmantinos con el objetivo de la creación de más puestos de trabajo. Además, y en relación a la deuda a la que antes se haría alusión, desde el PSOE apuestan por renegociar los intereses con los bancos.

 

En definitiva, los concejales socialistas han explicado que esta formación mantiene un presupuesto social “que no perjudique al bolsillo de los ciudadanos” rechazando las subidas de impuestos y el no gasto en políticas públicas y sociales. Toribio Plaza se ha referido a un informe facilitado por la intervención general del Ayuntamiento, que dice entre otras cosas que los acreedores pendientes a 31 de diciembre de 2013 sumaban la cuantía de algo más de 16 millones de euros a los que habría que añadir los 17 millones que se pagaron con el préstamo suscrito en su día en el 2012. También, que las inversiones se han reducido en más de un 50%. Finalmente, hizo alusión a la subida de impuestos hasta representar más del 46% del presupuesto. “La presión fiscal en 2011 suponía 658 euros por habitante y ha pasado a 673 euros en 2013”, añadió, en suma a que hoy en día los ciudadanos tienen que hacer frente a un pago de 116 euros “para pagar una deuda que no han generado ellos”.

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