España y otros países del entorno comparten “un patrón alimentario común, recibido como herencia a través de incontables generaciones mediterráneas, y que ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y como modelo de una alimentación saludable rica en cereales, legumbres, frutas, verduras y aceite de oliva”. Así lo ha asegurado la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en la apertura del X Congreso Internacional sobre Dieta Mediterránea.
 
Este patrón común ha sido reflejado también, recientemente, en la Declaración aprobada durante la Decimocuarta Cumbre Bilateral España-Italia, celebrada el pasado mes de enero, en la que ambos países firmaron esta declaración conjunta y acordaron cooperar en la concienciación de los consumidores sobre la importancia de esta dieta como parte integral de un estilo de vida saludable.
 
Y es que la dieta mediterránea es, en palabras de la ministra, “uno de los activos más potentes con los que con los que contamos para la promoción de la salud, y que pueden contribuir en la prevención de las principales enfermedades crónicas, como la obesidad, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer”.
 
La evidencia de sus beneficios ha quedado demostrada en estudios como el español PREDIMED (Prevención Primaria de la Enfermedad Cardiovascular con la Dieta Mediterránea), un ensayo clínico que pone de manifiesto la eficacia de este modelo de alimentación en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares. Un estudio por el que la ministra ha felicitado a su principal autor, el doctor Ramón Estruch, y a su equipo investigador.

Aumento de las enfermedades crónicas

 
Sin embargo, en los últimos años se ha observado un incremento de estas enfermedades crónicas entre la población. Es el caso de la obesidad, que se ve favorecida por el sedentarismo y por una alimentación “cada vez más alejada de nuestra dieta tradicional”, ha afirmado Mato. Por eso, es importante promover la dieta mediterránea desde la escuela. En este sentido, la ministra ha asegurado que desde la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), dependiente del Ministerio, “trabajamos en medidas específicas dirigidas al ámbito escolar para concienciar sobre la importancia de llevar una alimentación adecuada, empleando para ello la dieta mediterránea como el mejor ejemplo, y de realizar ejercicio o actividad física a diario”.
 
La ministra ha adelantado que, en el marco de este proyecto, el Ministerio celebrará una jornada técnica el próximo mes de mayo, para estudiar la “reformulación de productos”. Es decir, los acuerdos para reducir el contenido de grasas, azúcares y sal de los alimentos. Muestras de esta iniciativa son el Plan Nacional de reducción del consumo de sal; el grupo de trabajo creado con la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas para el fomento de acuerdos voluntarios sectoriales de reformulación, y el convenio suscrito con los comercializadores de carne y aditivos para la reducción de un 10% de la sal y un 5% de la grasa en productos de carnicería y charcutería.
 

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